Tribuna libre

José Rico Pavés

Obispo de Asidonia-Jerez

Domund 2021: para ensanchar el corazón

EN la tarea de caminar juntos lo primero es ensanchar el corazón. Después de haber celebrado en todas las diócesis del mundo la apertura de la fase de preparación al Sínodo que se ocupará de la sinodalidad, es decir, del arte de caminar juntos, la Iglesia nos llama a celebrar la Jornada Mundial de las Misiones. El Domund nos ofrece la oportunidad anual de rezar de forma más intensa por los misioneros, siendo conscientes de que la misión que ellos desempeñan en lugares de primera evangelización nos concierne a todos. Es día para tocar la realidad de las misiones aportando mucho más que un donativo. El lema propuesto este año (“cuenta lo que has visto y oído”) nos recuerda que la evangelización es siempre testimonio: contar a otros lo vivido en primera persona, compartir el encuentro con Jesucristo, contagiar la alegría de creer. Frente a la pretensión obstinada de quienes se empeñan en encerrar la vivencia de la fe en el espacio cerrado de la propia conciencia, la Iglesia no se cansa de recordarnos, con las palabras de Cristo, que somos luz del mundo y sal de la tierra. No hay dimensión humana más pública y social que la religiosa, por eso no es verdadera la vida cristiana que no se hace testimonio.

El Domund es jornada para ensanchar el corazón. Quien vive la comunión de la Iglesia, se descubre con el corazón dilatado: cuando uno sufre, todos sufren con él; cuando uno se alegra, todos se alegran con él. Las necesidades de los misioneros son las de todos en la Iglesia. Nuestra generosidad les ayuda, como su entrega nos enriquece. Cuando caminamos juntos, aprendemos a ver y a oír lo que nuestros misioneros ven y oyen. En sus manos están las nuestras; en sus pasos a todos nos llevan. Su compromiso por anunciar a todos el evangelio revela que hay más alegría en dar que en recibir y que de poco sirve dar si uno no se da. El Domund no conoce fronteras: acorta distancias, une a los que rezan, amplía horizontes, vence soledades, a todos acerca. En la misión evangelizadora, la participación es cosa de todos, pues todos están llamados a entrar en la comunión de la Iglesia. Por eso, en la tarea de caminar juntos lo primero es ensanchar el corazón.

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