Manuel Barcell

Patrono de la Fundación Jaime González-Gordon

Don Juan, el Patrono

TUVE el placer de conocer, con cierta cercanía, a Don Juan en el año 2009. Él ya residía por aquel tiempo, en Madrid, como arzobispo castrense de España, pero su tremendo amor a Jerez le hacía que muchos fines de semana bajara a visitar nuestra provincia. En una de esas ocasiones, concretamente en la primera mitad del 2009 tuve la ocasión de conocerlo personalmente. Él había sido Patrono de la Fundación Jaime González-Gordon desde la creación de ésta hasta esa reunión en la primavera de 2009, donde además nos presentó a su sucesor como Obispo de Jerez y también como miembro del Patronato, Don José Mazuelos, puesto que él se había ofrecido desde Madrid a seguir ayudando a la Fundación hasta el nombramiento de su heredero en Asidonia-Jerez.

En el corto espacio de tiempo en que pude disfrutar de su presencia encontré en él una persona humilde, sagaz, que escuchaba más que hablaba, inteligente e informado perfectamente de todo lo que pasaba en la ciudad, tanto en el aspecto laico como religioso. En ese sentido y por mi vinculación a la Comunidad Marianista de Jerez observé el profundo conocimiento que tenía de todas las órdenes religiosas de nuestra ciudad. Y, desde luego, el profundo aprecio que tenía hacia La Cartuja de Nuestra Señora de La Defensión. Aunque él no lo decía, notábamos en las reuniones del Patronato lo orgulloso que estaba de haber dotado al Obispado de Jerez de un lugar tan bello como el Palacio de Bertemati, su sonrisa, que nunca perdía, se acrecentó el día que nos mostró a los patronos todas las dependencias de la sede arzobispal.

Siempre comentaba la importancia que le quería dar a la formación de laicos y su apuesta decidida por sacerdotes jóvenes en una diócesis en que la media de edad del orden sacerdotal era muy avanzada.

Como miembro del Patronato me sorprendió que también era un conocedor notable de la Naturaleza y de los problemas medioambientales. En alguna ocasión comentaba el Presidente cómo D. Juan cuando aquel le presentó los fines de la Fundación, concretamente, uno que decía "Acercar al Hombre a Dios y al Cristianismo", el Obispo de su puño y letra añadió la palabra "Católico". De esa forma, los fines de la Fundación quedaron, entre otros, como: "El conocimiento, la protección y el disfrute por el hombre y para el hombre de la flora y fauna silvestre española" y "Acercar al hombre a Dios y al Cristianismo Católico".

Dado su carácter humilde, su gran capacidad intelectual y profunda base de conocimiento religioso, a veces en las reuniones de patronato se le comentaba "D. Juan, usted va a acabar en el Vaticano", él no respondía y sonreía, como siempre. Quién sabe si ello hubiera podido suceder, si este maldito virus no hubiera segado su vida tan de repente. Seguro que desde el cielo él está atento a las cosas de Jerez y, entre ellas, a la de su Fundación.

No nos olvide D. Juan, nosotros no le olvidamos y ya le echamos de menos.

En la próxima reunión brindaremos por usted, con una copa de jerez, por todo lo que aprendimos de usted y todo lo que generosamente nos aportó.

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