Gafas de cerca

José Ignacio Rufino

jirufino@grupojoly.com

Economía, cosa de friquis

Hablar de la marcha de la economía se está convirtiendo en cosa de raritos en un país donde la anormalidad, la emotividad, la histeria, el chantaje y el juego de tahúres conforman el pan nuestro cotidiano. El paroxismo se renueva y supera, y de los dineros de los que hablamos no son macroeconómicos, sino los que un alto cargo de la Junta se agencia vendiendo las joyas que la afanó a su suegra: ante este pelotazo informativo, ante este argumento de novela desquiciada, quién quiere PIB ni paro ni sostenibilidad del sistema de pensiones. Hagamos un poco el friqui, pues.

Se confirma en las cifras del INE, pero también en la alegría con que se piden caracoles y cerveza al caer la tarde en los veladores, una fase creciente del ciclo de la economía del país. Las vacas parecen engordar, aunque no sabemos si serán vacas de esas que no dejan leche ni carne. Pude escuchar a un economista de referencia en Andalucía como Fernando Faces decir esta semana que según sus pálpitos, datos y experiencia una nueva crisis nos enfriará en apenas dos años. Los ciclos parecen acortarse. La acción, por prudencia, debe consistir en llevar a cabo una política económica que se adelante a esos momentos de declive de la actividad, el empleo y la recaudación. Las llamadas políticas anticíclicas, o sea, que se adelantan al ciclo, intentando alargar el momento bueno y diferir y limitar en sus efectos el porvenir malo. Podríamos decir que es muy pronto para predecir una crisis. Pero qué más da: en el fondo, para esa predicción siempre suele ser tarde.

Otras señales mueven a la estupefacción. Por ejemplo, que Cataluña está creciendo por encima de la media nacional. Sí; con todo el procés que emana inestabilidad y causa miedo, y con la tremenda grieta nacional dentro y fuera que ha abierto el poder político catalán con el dontancredismo de Rajoy y la caja de los truenos que abrió Zapatero con la barra libre de los estatutos de autonomía: "Usted disponga, señorito, que en Madrid se lo sellamos todo". La comisaria de Defensa europea, Mogherini, ha estado graciosa esta semana sobre la vocación de mediador espontáneo de Zapatero en Venezuela. Se la imagina uno con los deditos apretados hacia arriba, menando la mano: "Ma che cazzo fa questo qua a Venezuela?", qué hace José Luis en Venezuela. Hay otro misterio, este de nuevo económico: ¿cuándo subirá Sánchez Castejón uno o varios impuestos para financiar sus gastos extrapresupuestarios? El propio presidente ha dicho -y no con el lenguaje de las manos- esta misma semana que algunos habrá que tocar.

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