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España de vacaciones

No intente realizar gestión alguna porque todo se paraliza. No se ponga enfermo porque su vida peligra de forma evidente

Lo bueno que tienen las vacaciones es que nos dan la oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos, cosa para la que no todo el mundo está preparado. El trabajo, que según nos han educado, dignifica al hombre, ocupa gran parte de nuestro tiempo en el supuesto de que lo tengamos y nos mantiene ajenos al discurrir de la vida en demasiadas ocasiones. Personas que trabajen en lo que les gusta y que se sientan realizadas más allá de la mera retribución monetaria, son pocas, sólo los elegidos.

Tanto ocupa nuestras vidas la actividad laboral que cuesta trabajo darle sentido al tiempo libre. Las vacaciones generan un vacío que muchos no son capaces de llenar. Lo más fácil es estar programados y levantarse cada día sabiendo lo que hay que hacer. De vez en cuando me gusta alojarme por unos días en algún monasterio perdido por la vieja Castilla. Allí todo está programado, todo está previsto. El horario puede parecer rígido e insufrible, pero es todo lo contrario. Lo más cómodo y relajante es dejarse llevar por él, tenerlo todo programado y no dejar nada a la improvisación. San Benito, sin duda un sabio, dejó escrito en su regla que la ociosidad es enemiga del monje y no le faltaba razón.

Con el verano y las vacaciones vienen la relajación de costumbres y la pérdida de la rutina que nos acompaña el resto del año. Imaginamos grandes viajes, trabajos atrasados que por fin acometeremos al disponer de tiempo, veladas a la luz de la luna acompañados de amigos, estancias en el mar o la montaña que nos harán revivir un mundo feliz, volver al pueblo de la familia al que íbamos de niños y que recordamos de forma idílica. Pero nos chocamos de golpe con la realidad. Aeropuertos atestados de gentes, carreteras con atascos, playas saturadas, pueblos casi abandonados durante el resto del año en los que no se puede descansar por culpa de los que vuelven de veraneo a su lugar de origen y lo convierten en una bacanal insoportable. Qué verdad es, como escribió Claudio Magris, que el auténtico viaje comienza cuando se regresa.

En agosto España está cerrada por vacaciones. No intente realizar gestión alguna porque todo se paraliza. No se ponga enfermo porque su vida peligra de forma evidente. Los políticos también están de vacaciones y España sigue funcionando con lo que se demuestra que con la cuarta parte de ellos sería suficiente, pero no se confíe, amenazan con volver.

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