Su propio afán

Génova girardiana

Además del análisis de actualidad política, la situación del PP puede explicarse con las tesis de René Girard

Pablo Casado no es inocente, pero se le está poniendo cara de víctima. Él también ha avivado como el que más el fuego que lo va a terminar devorando, en una espiral ascendente de envidias, celos y deseos miméticos. Una lectura del antropólogo francés René Girard nos aclararía lo que está ocurriendo en Génova 13… y lo que va a suceder en el PP.

El autor de Veo a Satán caer como el relámpago (2006) explica que las comunidades humanas van acumulando pequeñas rivalidades, consecuencias del deseo contagioso de lo que tiene el vecino o el compañero y de aspirar todos a lo mismo, por ejemplo, al poder o a la popularidad. Las rivalidades se van enconando hasta que terminan cegando a los contrincantes. Hay un momento de caos en que la máxima tensión puede descargarse sobre cualquiera de los integrantes casi aleatoriamente, pero, de golpe, por puro instinto de supervivencia, la comunidad escoge a uno de los rivales para echar sobre él toda la culpa de la situación. La suya y las de todos. Por ello su sacrificio genera una ilusión de recomienzo y de pureza sobrevenida. Es un resumen apresurado, pero que servirá para ver hasta qué punto los sucesos del PP encajan en el mecanismo. La víctima podría haber sido Ayuso, pero será Casado.

Esto explica también el entusiasmo que sucederá a esta crisis. Parecerá arrollador e inédito, pero no será nuevo. Recordemos las grandes esperanzas que produjo la victoria de Casado sobre Soraya Sáenz de Santamaría. Que estaba absolutamente perpleja de haberse convertido de pronto en chivo (chiva) expiatoria de las tensiones que dejó Rajoy. Las grandes concentraciones de repulsa de Pablo Casado tienen un innegable perfil victimario y el éxtasis que produciría un nuevo o una nueva líder sería también inconfundiblemente catártico.

El PP ejemplifica mejor que otros partidos las tesis girardianas o las cumple más al pie de la letra, si exceptuamos a Cs. Quizá porque no les protege ninguna fe fake, como a la izquierda woke; o un mito identitario, como a los nacionalismos, ni un sentido de misión, como a Vox. La próxima lideresa o el próximo líder del PP se debería comprar un ejemplar de El chivo expiatorio y leerlo bien, que no todo es Yuval Noah Harari. Tampoco tendrá mucho tiempo, porque advierte Girard que los ciclos se aceleran -como hemos visto- y cada vez transcurre menos tiempo entre el sacrificio, la catarsis, el éxtasis y la "inesperada" crisis.

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