Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Hijos de Aznar

La situación de Pedro Sánchez es de lo más comprometida, asume solo el riesgo del 'aggiornamento' de ERC

Aznar tiene tres hijos políticos, pero su preferido es Pablo Casado. Santi Abascal es "un chico lleno de cualidades", Albert Rivera tiene "condiciones políticas muy relevantes", pero a Casado le une el verdadero amor filial. Con el nuevo presidente del PP ha regresado la estrategia aznarista de oposición, practicada ésta ya se esté en el Gobierno o en la bancada de enfrente.

Consiste en homogeneizar al adversario -PSOE, PNV, ERC, PDeCat, Podemos y Bildu- , satanizarle sin matices hasta convertirlo en enemigo de España y atizarle sin temor ni vergüenza. Ocurrió con el terrorismo de ETA, cuando, según Aznar, el PNV era amigo de ETA y el PSOE, amigo de los amigos de ETA. Aunque la banda hubiera sido derrotada, Jaime Mayor siempre estaba ahí para recordarnos el mantra: "Hoy, ETA está más fuerte que nunca".

Pablo Casado lo había intentado con lo que entonces era el monotema vasco, pero las asociaciones de víctimas del terrorismo lo mandaron a paseo cuando quiso sacarlas a la calle para protestar por el acercamiento de presos al País Vasco.

El nuevo líder del PP se ha acogido a otro asunto, el catalán, que hasta ahora era monopolizado por Ciudadanos. De este modo, tal como el PSOE era amigo por vía indirecta de ETA, ahora Pedro Sánchez es "partícipe y responsable" del golpe de Estado que se está perpetrando en Cataluña. Pedro es correligionario de Oriol en la medida que Iglesias aspira a la alianza tripartita de PSC, Podemos y ERC en Cataluña.

La situación de Sánchez es de lo más comprometida porque, en efecto, el Gobierno va a intentar desbloquear la crisis catalana, que es una crisis de Estado, mediante el aggiornamento de Esquerra. Es una estrategia similar a la de Zapatero con ETA y, como en aquella ocasión, va a asumir solo ese riesgo, sin el PP y sin Ciudadanos.

De momento, Casado ya ha puesto alegre a los suyos, que es determinante en un líder; está muy nervioso Rivera, y la opinión publicada de derechas le exalta como reunificador del ala diestra. Ni se acuerdan ya de Vox. No hay mejor cemento que un presidente socialista puesto en la picota.

Así es el retorno de la estrategia aznarista, la que Rajoy no practicó; por eso se deshizo de Acebes y todos los traumatizados del 11-M. Ahora bien, Pedro Sánchez que es gemelo especular, que lo ganó todo con sus noes, ha resultado tener la mandíbula de cristal.

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