Hora de las ideas

Casado pone a un PP hasta ahora desentendido a la altura del debate ideológico que se libra en España

Casado tenía que ganar las primarias porque las organizaciones se guían por el instinto de supervivencia. Sáenz de Santamaría -por razones que no vamos a enumerar aquí de nuevo para no hacer leña del árbol caído- no podría levantar a un PP abatido.

Casado apeló a los sentimientos y a las ideas de la derecha, tan despreciadas por el PP institucional, y eso ha llevado su candidatura en volandas… Lo interesante es preguntarnos hasta qué punto será fiel a las expectativas y banderas que ha levantado. Desde luego, si quiere volver a hacer del PP esa maquinaria transversal que vaya desde la socialdemocracia prudente, pasando por el extremo centro, hasta la derecha más consuetudinaria, tendrá que engañar a unos -sobre todo- y a otros, y refugiarse, al final, en la tecnocracia aséptica.

Quizá Casado preferiría esa transversalidad desideologizada, porque es la que más nichos ocupa y es la del PP que él ha mamado desde chiquitito, pero no tengo claro que pueda desprenderse de sus discursos. Desde luego, imposible mientras esté en la oposición. Por una razón: ha sonado la hora de las ideas. En el mundo, en Europa y aquí. También en el PSOE ganó las primarias el candidato que apeló más a las viejas banderas y, para viejas, todas esas banderas que ondea Podemos. La desubicación de Ciudadanos se debe en parte a que ha cambiado la marea y ahora tocan ideologías y de eso el partido de Rivera anda muy corto. Aunque C's tendría espacio entre un PSOE que se ha echado a la izquierda y un PP que ha virado a la derecha en busca de ese entusiasmo que sólo puede dar el reencuentro con sus bases sociales.

¿Hasta qué punto Casado enmudecerá del todo el hilillo de Vox? Eco le ha hecho el que ha podido. Escuchando su discurso en el congreso volvimos a percibirlo, pero también el margen que queda para Vox. Casado defendió la ley del aborto (sí) de Felipe González (sí); y, en su alegato a las regiones de España (tipo Miguel Hernández: "murcianos de dinamita, aragoneses de casta, extremeños de centeno", etc.), latía una satisfacción evidente con las autonomías. Otra cosa será comprobar cuánto importan estas cuestiones al votante natural de Vox.

En cualquier caso, entre todos, han puesto el reloj político en la hora del debate intelectual e ideológico. Eso beneficiará a los más consistentes. Un Casado que cita a Donoso Cortés y a Julián Marías ante su partido en pleno parece llegar dispuesto.

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