El pinsapar

Huracán Ayuso

O será una caída desde muy alto, y muy dolorosa, o subirá al cielo de las encuestas últimas, que roza la mayoría absoluta

Que te quiera tu marío, que tiene la obligación. La letra flamenca es más que un consejo y un remedio. Esto va de Ayuso. Teófila Martínez solía decir que se está en un partido porque, al menos, se coincide con el 60% de lo que "piensa" el partido. El actor valenciano Toni Cantó bajó el acuerdo por debajo del 50%, puede que más. Na es eterno, cantaba Camarón. Huracán Ayuso parece que va a arrasar en las urnas madrileñas. Hay quien lo dice como si "fuerese". Frente a todos, está subida en esa ola gigantesca de una propaganda bien tirada. Con su desparpajo tímido. Pero, atención, el porcentaje de votos de los militantes es muy muy inferior al de los votantes en general. Un poco como lo de Vallecas. Te pongas como te pongas, Pablo Iglesias, VOX tendrá en las urnas los votos de Vallecas que sean, como los demás, porque los vallecanos votan a quien les da la gana.

Digo que son como todos los españoles, el día de la votación se levantan, van al colegio electoral y votan, con su voto ya cocinado en casa o el que cogen en la cabina. Votó. ¿Lo sabes tú? Yo no me atrevería. Porque soy ese votante que llega y vota, digo que me pienso mi voto para el interés general y luego espero a ver si votaron como yo o al contrario. Y hasta dentro de cuatro años.

Pero está ocurriendo, lo de Huracán Ayuso. O será un caída desde muy alto, y muy dolorosa, o subirá al cielo de las encuestas últimas, que dicen que está rozando la mayoría absoluta. Vamos, que con una pequeña ayuda de VOX tendrá un gobierno muy estable en Madrid hasta 2025, una eternidad. Entonces se lo harán mirar, los que pierdan, claro. Empezando por el tal Aguado, que ha desaparecido del mapa tras el dejarse querer (presumiblemente) por los de Sánchez para hacerle la moción de censura a su presidente. Toda la vida se hará las preguntas, qué hice mal, dónde estuvo el error. Porque puede acabar siendo el error definitivo que arroje a un partido necesario al fondo del mar de la historia.

Acaba no habiendo piedad en todo esto, los plazos vencen, los errores se pagan. Aunque no está todavía el pescado vendido, ni mucho menos. De aquí al 5 de mayo, que ya sabremos, puede pasar de todo. El huracán se puede convertir en una ventolera y Vallecas puede decir No Pasarán, ese lema que tanto gusta a quienes la vida y las ideas se les paró mañana, 14 de abril, de hace 90 años. Ya queda menos para que me llamen. Creo.

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