Opinión

Pepe Marín

Isbert y Berlanga, Goyas de Honor simbólicos en la gala malagueña

La XXXV gala que la Academia del Cine Español llevó hasta Málaga de la mano de Antonio Banderas en la noche del sábado 6 de marzo, a fin de entregar los Premios Goya de Cine -Goya de Honor incluido-, constituyó un extraordinario éxito. Deseo destacar el hecho de que, la citada edición de los Premios Goya sirvió, entre otras cosas, para poner de manifiesto el bien ganado crédito que Antonio Banderas ha logrado a través de su carrera ya que él ha sido el responsable de una Gala desde mi punto de vista más allá de sobresaliente. Coincido con Pablo Bujalance quien, en su crónica aparecida en estas páginas el domingo 7, la cataloga como un "éxito sin paliativos". Ello no significa que cuantos presenciamos su desarrollo en una extraordinaria realización televisiva de la primera cadena de TVE vayamos a compartir la misma opinión. También he leído otras crónicas no coincidentes con lo ya expuesto; pero como de lo que se trata es dar una opinión sobre un acontecimiento tan destacado, la mía, afirmo que, la gala de los Goya constituyó un auténtico acontecimiento de comienzo a fin.

No voy a entrar en si los premios concedidos lo fueron con toda justicia –'Las niñas', de Pilar Palomero, fue la triunfadora-, ahí están los miembros de la Academia responsables de la decisión final. Antonio Banderas puede sentirse orgulloso de un acontecimiento impagable del que Málaga, su tierra y mi tierra, debe reconocerle, aplaudirle y agradecerle. Yo lo hago ya. Su posición en la cinematografía internacional consiguió arrancar saludos para el Cine Español de figuras de Argentina, México, Gran Bretaña y Hollywood, entre otras Helen Mirren, Nicole Kidman, Ricardo Darín, Robert de Niro, Selma Hayek y Barbra Streisand, quien volvió a regalarnos su 'Happy days are here again'. Momento cargado de emotividad la entrega por el director de la Academia, Mariano Barroso, del Goya de Honor a Ángela Molina quien tuvo palabras de recuerdo para su padre, malagueño como el Teatro del Soho Caisabank, creado por Antonio Banderas donde tuvo lugar la gala y cuyo precedente –al parecer-, fue la primera sala de cine que existió en la capital de la Costa del Sol: 'El Pascualini'.

Pero hasta ahora lo expuesto no hace referencia para nada al titular de este comentario; el Goya de Honor desde la admiración para Luis García Berlanga y Pepe Isbert. En realidad el homenaje estaba centrado en la figura del director Luis García Berlanga en su centenario, con proyecciones de imágenes de algunas de sus películas, canción de Diana Navarro e intervención de Carlos Latre tomando éste la personalidad del recordado Pepe Isbert. De este modo, el homenaje quedaba centrado en las dos figuras titulares del comentario: el director y el actor: Berlanga e Isbert: aquel con la proyección de imágenes de algunas de sus películas –con ser tantas y tan buenas, me sigo quedando con 'El verdugo', de 1963, interpretada precisamente por Pepe Isbert con Enma Penella y Nino Manfredi- y la figura del recordado actor reproducida a la perfección lo mismo en gesticulación que en inflexiones de voz por Carlos Latre, dando vida al personaje del alcalde de Bienvenido Mr. Marshall.

Fue uno de los grandes éxitos de la gala. De ahí que me ha parecido oportuno titular este modesto homenaje a la memoria de dos grandes figuras del cine español: Luís García Berlanga y Pepe Isbert, concediéndoles admirativa y sentimentalmente sendos Goyas de Honor, sumando un tercero para el humorista Carlos Latre a fin de que éste lo comparte con la Orquesta Sinfónica de Málaga, asimismo magistral, dirigida por Arturo Díez Boscovich y la compañera de Antonio Banderas en la presentación, María Casado.

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