Disculpa que te perdone

Juan Alfonso Romero

Jerez, ciudad ‘berzatil’

El mes de diciembre es el mes de la berza en Jerez. Hay más berza que botellas de Tío Pepe. Con acelgas, sin acelgas, con habichuelas y sin ellas. Como se encarten y dé lugar. Por supuesto con su ¡pringá’. Berzas en todas sus posibles manifestaciones, modalidades, expresiones y colores. Jerez es la ciudad de la berza durante el mes de diciembre. ¡Que de berzas Dios mío!

¿Cuántas zambombas hemos tenido en Jerez? ¿Dos mil?. Pues posiblemente se hayan hecho tres mil berzas con todos sus avíos. Y es que la berza está muy buena, de un día para otro mejor todavía, como el menudo que tampoco se queda atrás. Seguro que habrá algunos o algunas por ahí que le pongan pegas al condumio tan rico y potente. Que diga que tanta berza en el cuerpo de tantísimas personas no ayuda al medio ambiente. Que perjudica al cuidado de la capa de ozono por los gases que podemos expandir los que hayamos ingerido tan extraordinario guiso netamente jerezano. ¿Declararán BICG a la berza? (Bien de interés Cultural Gastronómico). No sé qué hemos ‘ingerido’ más: ¿berzas o zambombas? ¿Se le ocurrirá a algún iluminado poner en marcha -ahora que estamos en año de elecciones- un proyecto que ‘berze’ sobre la ‘Ciudad de la Berza’ o ‘Jerez capitalidad de la Berza’? No sería de extrañar viendo los últimos movimientos y fotos publicadas de algunos políticos en campaña. Lo que sí es cierto es que debemos disfrutar de este momento tan bueno que goza la Navidad de Jerez que incluso se hace cuesta arriba por la intensidad de actividad y posibilidades que viene ofreciendo. Ahora toca alinear esas posibilidades con decisiones y acciones reales en tiempo.

Unir la intensidad con la buena gestión. Por ejemplo, mejorar la limpieza. La ciudad está muy sucia en estas fechas aunque se haga el esfuerzo que consta. Los olores y colores de residuos humanos que se perciben por ciertas zonas de aglomeraciones en estas fiestas son inaguantables. No están bien equipadas las zonas de máxima afluencia para esos menesteres. Los establecimientos hosteleros no son capaces de dar cobertura en este capítulo a la masificación de determinados días en el centro de la ciudad. Jerez necesita, menos fotitos de ‘súper ideas’ que se desinflan al instante y más acciones encaminadas a estar en condiciones para acoger tantas visitas. La calidad, el servicio, la diferenciación de nuestras fiestas, como insistir en defender la auténtica Zambomba de Jerez, deben ser sostenibles en el tiempo y para eso hay que dotarlas de recursos e infraestructura. De lo contrario corremos el riesgo de morir de éxito. Aunque siempre nos quedará la ‘berza con su pringá’ y vaya ud condió.

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