Jerez íntimo

Marco Antonio Velo

marcoantoniovelo@gmail.com

Jerez, ofrendas a la Virgen y Juanlu Vázquez

Alfa. 'Con flores a María' fue una novela a medias costumbrista, de profusos tintes barrocos, que rompió moldes en los tiempos cenitales de los narraluces. Su autor, Alfonso Grosso, supo como ningún otro novelista entonces -in hoc signo vinces- que mil ojos tiene el proceso de la escritura creativa. En Alfonso Grosso el estilo -el estilo en su caso vertebradamente literario- se reencarnó en profusión verbal y habitó entre nosotros. Viene a colación este prologuillo a propósito de la entrañable ofrenda floral que este pasado viernes la Hermandad de las Cinco Llagas convocara en honor de su Sagrada Titular María Santísima de la Esperanza -¡qué guapa lucía la Señora sobre su altar de oración y plegaria!, ¿verdad que sí, Manuel Álvarez Adame, Manuel Tamayo, Cristóbal Gil, Manuel Atalaya, Juan Benítez, Pedro y Ramón y Manuel Guerrero, José Soto, Manuel Martínez Arce, Diego Lucena Franco, Antonio Lucena Díaz, Enrique Fernández de Bobadilla, José Arcas, José Gómez, Francisco Morales, Rafael Cano, Manuel y Sebastián Santolalla, Francisco Torrent… todos cofrades la década de los cuarenta que siempre hicisteis cuanto señaló Charles Kingsley : "La única manera de regenerar el mundo es que cada uno cumpla con el deber que le corresponde". En una horquilla horaria de seis de la tarde a ocho y media pudieron los cofrades y devotos de la Esperanza depositar sus personales ofrendas a las plantas de Quien observa a diario la cruz de los pecados del mundo sobre el erguido hombro de su Hijo. En ningún instante estuvo sola la Virgen -¡cómo iba a estarlo!, ¿digo verdad, Eduardo Torné, Rocío Porfirio, José Ignacio Morales, Lidia Moreno, Manoli Carrasco, Belén y Alicia Sánchez, José María Simón, Beltrán González, Antonio Parra?-. Asegura Carlos Herrera que nada hay más confortador que acariciar la cabecita de un niño. ¿Y si además son niños que a lo largo de toda una tarde van acercándose a la Reina de los Cielos con su ramito abrazado entre manos y pecho, entre sonrisillas e ilusión? Sí, con flores a María…

Beta: El pasado viernes noche me llevé un alegrón de los que erizan la piel. Tras el término de la ofrenda floral de la Esperanza Franciscana marché a todo gas a la presentación de una iniciativa cultural, futbolística y cofrade que, por revestirse de rayitas azules y blancas, ya comentaré por largo en una próxima pronta ocasión. Al salir de la Casa de Hermandad de las Viñas -lugar que acogió dicha convocatoria- me topé de bruces con una de esas personas capaces de concitar el cariño de propios y extraños. Por su sencillez, por su bondad, por su alto concepto de la amistad. Se trató sin duda de una visión milagrosa. De un capítulo glorioso que nos tenía deparado Nuestro Señor Jesucristo, que es amparo de los hombres de bien. Juanlu Vázquez, hermano mayor de su elegante cofradía 'del Pelirón', es uno de ellos y por esta directa razón ha superado con creces el Rubicón del durísimo trance que la pandemia -esa víbora resbaladiza que zigzaguea a sus anchas- le había reservado. Con Juanlu hablamos por largo -¿a que sí, Lolo Tristán?- de la fuerza de la oración y de la fortaleza de la Fe. Juanlu ha salido robustecido sin secuela de ninguna clase. Luce un aspecto de apóstol valiente. Mientras observaba de frente la limpieza de su verbo, el renacimiento de su expresión, la profundidad de sus reflexiones, asimismo atendí de soslayo, tras de sí, la feliz serenidad de sus hijos. Baudelaire decía que el amor es la necesidad de salir de uno mismo. Por eso Juanlu salió de su ser enfermo para regresar a su ser vital… ¡Porque ha dado y recibido tanto amor! En su proceso de recuperación se ha producido un hecho -un salto olímpico- que los médicos no atienden a explicar científicamente… Un imposible que sólo podrá significarse bajo la todopoderosa maternal mirada de la Virgen del Consuelo.

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