Desde la ciudad olvidada

Jornadas sobre Ignacio López (y III)

Entramos en la semana final de las jornadas y, a falta de la conferencia y de la visita que pondrán el fin a las mismas, el balance puede calificarse de muy positivo por la gran afluencia de público y por el interés en adquirir el libro de actas, que a día de hoy está prácticamente agotado, planteándose incluso la posibilidad de una segunda edición. De nada hubieran servido los meses de trabajo que han antecedido a este Octubre barroco sin el aliento de numerosas personas ávidas de saber más sobre nuestra historia del arte y nuestro patrimonio. A todos ellos damos las gracias desde la organización y les animamos a participar en los dos referidos actos que restan.

En primer lugar, la ponencia que, complementada con una breve visita guiada, darán Cristina Espejo y María Josefa Segura en la capilla del Calvario el próximo jueves a partir de las 20.00. Con ella lograremos una visión multidisciplinar sobre el imaginero, uniendo al estudio documental y estilístico el análisis de la particular técnica del artista. Se descubrirá así su habilidad para otorgar vida y dinamismo a sencillas pero meditadas estructuras, compuestas por simples tableros y listones que obran el milagro de convertirse, una vez vestidas, en cuerpos de efectistas movimientos. Porque López fue un escultor obsesionado por el movimiento de sus imágenes, lo que suponía dejar fijas las composiciones de brazos y manos, tan estudiados y expresivos en sus obras. De ahí la importancia de conservar sus candeleros originales, elementos no siempre suficientemente valorados.

Y por último, este sábado desde las 10.00, con la determinante colaboración de Francisco González, visitaremos El Puerto. Esa ciudad en la que Ignacio López vivió y trabajó con esa misma intensidad que reflejan sus imágenes, mezcla de fogosidad terrenal e introversión mística.

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