Desde la ciudad olvidada

Jornadas sobre Ignacio López (II)

'el escultor Ignacio López y su época (1658-1718)' es el nombre que le dimos a las jornadas que se están celebrando desde la pasada semana en el Palacio de Villavicencio. La idea era no sólo conocer al artista y su obra. Se trataba asimismo de comprenderlo dentro de su contexto, temporal y espacial. Y en busca de ese objetivo Francisco González Luque nos explicará cómo era esa ciudad de El Puerto de Santa María a la que López llega hacia 1680 dejando atrás su Sevilla natal. Por su parte, Fernando Aroca Vicenti nos hablará del Jerez que demandaría con avidez obras del artista. Dos localidades vecinas, con sus peculiaridades propias, unidas por la actividad de un imaginero. Y un tiempo de fuertes contrastes, de graves precariedades y epidemias pero también de una actividad artística febril tutelada por una religiosidad omnipresente.

Con altibajos de población, El Puerto se mantuvo en esos años como sede de un señorío ducal y como importante centro mercantil y portuario, con la presencia de un poderoso grupo social, los cargadores a Indias. Ellos enriquecerán a través de su mecenazgo los interiores de las cada vez más numerosas construcciones eclesiásticas, donde el escultor dejó un valioso rastro. En paralelo, el fértil término municipal jerezano otorgó una situación relevante a nuestra ciudad dentro de la Baja Andalucía. Sin embargo, ante la carencia de adecuadas infraestructuras y la escasez de edificios públicos, será lo religioso el verdadero elemento articulador del espacio urbano a través de la multiplicación de capillas o cruces o, de manera más efímera, con la celebración de misiones, rogativas y procesiones. Si desean saber más sobre El Puerto y el Jerez de Ignacio López, no se pierdan las próximas citas: los días 11 y 18, respectivamente, González Luque y Aroca Vicenti nos trasladarán 300 años atrás.

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