Desde la ciudad olvidada

José de Vargas y el Neoclasicismo

El año1792 supone un punto de inflexión en la evolución de la arquitectura en Jerez. Fue entonces cuando muere un importante representante del último barroco, Juan de Bargas. Tras él acaba una etapa y comienza otra, la de la definitiva llegada del Neoclasicismo de la mano de José de Vargas, quien a partir de ahí marcará las directrices en las construcciones locales a caballo entre los siglos XVIII y XIX.

Tras convertirse en el primer arquitecto jerezano titulado por la Academia de San Fernando de Madrid, rompe, no sin la oposición inicial de los maestros de obras, con el dominio de la tradición gremial y, al mismo tiempo, implanta una nueva estética, la de la vuelta a la sobriedad y severa armonía del arte clásico. José ya había trabajado bajo esas nuevas premisas años antes, dejando obras tan significativas como la fachada del palacio de Camporreal o la balaustrada que remata el Cabildo Antiguo. Pero a partir de 1792 su dominio será casi absoluto, al acaparar los cargos de maestro mayor de la Ciudad y de la obra de la Colegial. El primero de estos puestos lo lleva a intervenir en diferentes inmuebles municipales, como ha documentado Aroca Vicenti. De este modo, otorgará su sencillo exterior a la Alhóndiga, hoy conocida como el edificio de "Los Arcos" de la plaza Arenal. Levantará después la ahora llamada Sala "Pescadería Vieja", dentro de un ambicioso proyecto de mercado que quedó sin concluir. Y también era suyo el tristemente desaparecido matadero situado en la calle del mismo nombre. En la Colegial, por su parte, construyó la capilla del Sagrario. Por si fuera poco, restauró asimismo el Alcázar, observándose su trabajo en el lienzo de muralla que da a la calle Puerto. Todo ello es de una corrección y elegancia formales dignos de ser valorados, pese al descrédito, injusto, que padece hoy el estilo neoclásico.

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