Entre paréntesis

Lágrimas de cocodrilo

REQUIEM por 'Juancho'. El cocodrilo capturado en la laguna de Torrox ha muerto. Y no ayer, sino hace mucho tiempo. El jueves nos enteramos, por casualidad, de que falleció al poco tiempo de ser enviado al Zoobotánico, donde no pudieron hacer nada por salvarle. Para capturarlo fue necesario usar un arma que le seccionó gran parte de la cola, como se pudo apreciar en las fotografías publicadas en su día. Pero a alguien debió parecerle poco importante la noticia de su muerte y decidió que no se contara, a pesar (o a lo mejor precisamente por eso) de los ríos de tinta que hizo correr el pobre reptil en su momento. Después de su captura, durante meses, algunos periodistas preguntamos, ingenuos, por el estado de un personaje que llevaba tiempo en el otro barrio y siempre se nos dijo lo mismo: "No es posible verlo, se está curando".

La vida de un cocodrilo o de cualquier otro animal puede parecer poca cosa para muchas personas (afortundamente, para otras no) pero la muerte de 'Juancho' va mucho más allá de eso. La historia de "la criatura de Torrox", como la bautizó Pedro Ingelmo en un reportaje memorable, estuvo repleta desde un principio de una serie de despropósitos e incongruencias por parte de los responsables del Ayuntamiento. Y, como se ha podido comprobar ahora, desde el primer día estuvo rodeada de un oscurantismo que se ha convertido ya en marca de la casa cuando de informar de asuntos poco agradables se trata. Se afirmaba desde el gobierno municipal que 'Juancho' no era peligroso, pero hubo momentos en que hasta treinta agentes del orden vigilaban la laguna. Se negaba la mayor cuando, a pesar de los testimonios de algunos agentes, se apuntaba que habían sido vistos al menos otros dos ejemplares de cocodrilo. Agentes que nunca pudieron dar la cara por temor a represalias políticas. Ahora, después de lo sucedido con 'Juancho', a ver quién se cree la versión oficial. Y ya nos podemos imaginar la suerte que pudieron correr los dos compañeros/as de aquél visto cómo se las han gastado con este asunto.

'Juancho' es un símbolo de la falta de transparencia que por desgracia a menudo mantiene la Administración con los ciudadanos. A diario, el ejército de compañeros que trabaja para el Ayuntamiento, cumpliendo directrices de jefes políticos, nos bombardea con notas que tratan de convertir en noticia lo que es normal: una concejala que se reúne con vecinos, una visita de la alcaldesa a una obra, una charla de un concejal en un barrio. Los políticos se esfuerzan en convertir lo cotidiano en el centro del interés ciudadano y esconden bajo la alfombra lo que no les interesa: la muerte de un cocodrilo, un viaje por el extranjero o una mala gestión.

Pero las lágrimas de un cocodrilo siempre serán transparentes.

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