Rocío 2020

Juan Alfonso Romero

El Lunes de Rocío más diferente

Un Lunes de Rocío extraño e inusual en el que la Virgen se quedó en la Villa de Almonte sin poder volver a la Aldea. Sólo pueden visitar la Iglesia los almonteños y gente de la provincia de Huelva respetando las medidas de seguridad y distanciamiento al permanecer el estado de alarma decretado por el Gobierno con motivo de la crisis sanitaria del Covid-19.

Lunes de nostalgia y recuerdos. Este Lunes de Rocío sin arena, sol ni flores. En mis cuarenta y siete años no había vivido un Lunes de Rocío como éste. Recuerdo de muy niño quedarme dormido en una silla mientras tenía lugar el ‘salto de la reja’. Pasábamos la noche en vela. No paraba de ponernos nuestra familia de Almonte esas riquísimas tortillas de patatas con perejil y los calditos con fondo para aguantar la espera.

La noche del domingo al lunes de Pentecostés no se dormía en casa de Rafael Reales que gracias a su compadre, y gran amigo nuestro Rafael Ramos, conocimos en aquellos bonitos años. Rafael era almonteño incondicional de la Virgen. No dormía mientras la Virgen estuviera en la calle y no desaprovechaba ni un segundo para estar bajo sus andas. “Rafael y Mayorcita“ me enseñaron un Rocío muy entrañable alrededor de la Virgen. Lleno de generosidad y autenticidad. Un Rocío de categoría , ¿verdad compadre Pablo Guitarte?

Tú también lo viviste y sé que lo llevas bien guardado. Este año es diferente. Un Rocío de Luz. Intenso pero sin hacer realidad el sueño de verla en la casa de las camaristas a eso de las siete de la mañana. Sin poder verla desembocar en El Acebuchal después de visitar la Hermandad de Huelva. Sin tener esa sensación de intensa espera porque la ves cerca en la calle Almonte pero “todavía le queda una hora” para llegar a la Hermandad de Jerez. No escucharemos, este Lunes de Rocío, las campanas y las palmas por bulerías cuando llega a la casa de Jerez.

Este año no podremos decir cuántos minutos estuvo delante de Jerez porque estuvo todo el tiempo en cada corazón. No la veremos adentrarse en la calle Moguer donde vibran los corazones sabiendo que se acerca la hora de su recogida. Este Lunes de Rocío no hará calor ni bullicio, ni gentío. Sólo un obligado distanciamiento por la pandemia. Este Lunes de Pentecostés lo vivimos digitalizado por su rotunda incompatibilidad con el abrazo de masas que tiene lugar en el Rocío.

En este Lunes sólo queda en la Aldea el Tamborilero que, desde el paseo de la Marisma, observa con extrañeza este vacío incomprensible. Nos quedamos con el silencioso sonido del pito rociero. Este Lunes lo viviremos con la cercana distancia en Almonte y a las plantas de La Señora. Allí ha querido quedarse mientras pase esta crisis sanitaria del coronavirus.

En la parroquia de La Asunción los niños almonteños han decorado la iglesia con preciosas flores dibujadas en papel. Este Rocío de Luz lo vivimos como Ella ha querido. Sin carretas ni Simpecados pero con la fe rociera más auténtica de las que se han vivido en todos estos años. Con la inmensa alegría de haber recibido el Espíritu Santo. Como siempre con su pueblo bajo sus andas luchando. Un pueblo, que somos todos, que pide con fuerza por los rocieros y todas las personas fallecidas, por los enfermos y por todos los que sufren. Vivamos con alegría y esperanza este Rocío inédito que nadie nos había contado.

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