Crónica personal

Pilar / cernuda /

Margen sobrante

CIEN millones de euros. El juez ha enviado a prisión a Miguel Blesa porque una documentación aportada por la Guardia Civil da a entender que en la operación de compra del City National Bank de Florida existe un desfase de 100 millones de euros; un margen sobrante que, según el ex presidente de Cajamadrid declaró al juez Silva Pacheco, se reservaba por si había que completar la operación con alguna nueva aportación. Silva Pacheco ha sido implacable y lo ha enviado a prisión sin fianza, no como la primera vez en la que Blesa durmió en la cárcel de Soto sólo una noche porque sus abogados lograron en apenas veinticuatro horas la alta cifra fijada por el juez.

Quedan incógnitas que se despejarán a medida que avancen las investigaciones, pero sería muy grave que en este caso se haya producido lo que murmuran algunos banqueros y empresarios, que Blesa puede ser el chivo expiatorio de un juez excesivamente riguroso y que desconoce el funcionamiento habitual en el que se mueven las operaciones financieras de alto voltaje.

Por encima de lo que ocurra en el futuro con el ex presidente de Cajamadrid, que aparentemente ha tomado decisiones non sanctas y quizá alguna de ellas pueda ser considerada delictiva, es difícil aceptar que se envíe a prisión a un banquero o un empresario por comprar por encima del precio del mercado, porque lo que se debe analizar en este tipo de operaciones -aprobada unánimemente por el consejo de Cajamadrid- no es sólo si el precio es ajustado sino qué se logra con esa compra: que se abran las puertas de un país en el que se pretenden hacer nuevos negocios, que la compra suponga consolidar presencia en determinado sector, que signifique la posibilidad de adquirir una filial con la que se complementa una empresa del comprador… El mercado, en eso coinciden los expertos, no es un ente que se mueve por sumas y restas aritméticas, sino que precisa mirar más lejos, diseñar estrategias.

El tiempo demostrará si Blesa fue un buen o un mal gestor, y de momento todo apunta a que su trabajo dejó mucho que desear. Pero de ahí a ser corrupto… Asumir riesgos que ponen en peligro la supervivencia de la entidad, cobrar bonus, indemnizaciones millonarias y sueldos de escándalo es, desgraciadamente, el pan nuestro de cada día en el sector en el que se mueven los grandes financieros y empresarios; que con frecuencia indigna más que los casos de corrupción con los que nos desayunamos todos o casi todos los días. En esos capítulos se manejan cifras a veces indecentes.

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