En tránsito

Menas

La Guerra Civil surgió de la temible polarización que se vivió en los dos últimos años de la República

Supongo que a estas alturas todos nos hemos enterado ya del cartel electoral de Vox en el que se compara la supuesta paga mensual de un MENA (más de 4.700 euros) con la pensión de una abuela cualquiera (426). Todo es mentira, por supuesto. Ningún menor no acompañado cobra 4.7000 euros al mes -porque esa es la asignación que reciben quienes se hacen cargo de ellos y que incluye los sueldos de los trabajadores sociales y el coste de una vivienda tutelada-, pero eso da igual porque lo único que se busca es expandir la desconfianza y el odio entre una población desesperada por la pandemia, la crisis económica y el larguísimo confinamiento.

Aunque nos disguste oírlo, esta estrategia de Vox es la misma estrategia criminal que ha utilizado nuestra simpática extrema izquierda -y también el PSOE sanchista- al acusar al PP y Ciudadanos de ser organizaciones parafascistas y compararlas poco menos que con Hitler y con los campos de exterminio nazis. Sin pensar en el daño incalculable que se le puede hacer a una sociedad cuando se usa el histerismo y la mentira como único argumento político, esta estrategia de la polarización continuada sólo movilizar a los más fanáticos, sin pensar que al final, cuando alguien juega con cerillas y un bidón lleno de gasolina, ese bidón acaba incendiándose y el incendio se extiende por todo el país. Por desgracia, conocemos bien esa estrategia porque fue la que triunfó en España a partir de 1934, después de la Revolución de Octubre contra el Gobierno de derechas de la República: había que hacer lo que fuera -lo que fuera, repito- para expulsar al enemigo de las instituciones y del terreno de juego de la política. El adversario ya no era un adversario legítimo, sino un personaje diabólico -fascista o soviético- al que había que aplastar como una cucaracha. La Guerra Civil surgió de esa temible polarización que se vivió en los dos últimos años de la República. Y hoy por hoy, esa estrategia es la que se ejerce en Cataluña contra los no independentistas.

Así que el abominable cartel electoral de Vox no hace sino imitar lo que hacen los batasunos contra los constitucionalistas en el País Vasco o los indepes contra los españolistas en Cataluña. Y así estamos. Con las pensiones a punto de quebrar y viviendo del aire mientras el dinero prometido de la UE no llega ni se sabe si llegará. Maravilloso.

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