Antonio / Gallardo

"Mikaelo el eremita"

Daltonmanías

EL mes de junio es el preferido por Mikaelo el eremita. Dice Mikaelo que en junio la primavera y el invierno ya no se atreven abiertamente a acosar al verano con esa osadía corrupta con que, primavera e invierno, violan las partes blandas de la canícula recién nacida.

En junio Mikaelo abandona su roca del desierto y se traslada a Roquetas de Mar porque cuando el calor aprieta es incapaz de concebir uno solo de sus maravillosos y filosóficos pensamientos.

Una vez acomodado en Roquetas, cuando los turistas y los veraneantes ya se han dado su baño correspondiente, acuden en masa, bocadillo en mano, a escuchar las sabias sentencias del inefable Mikaelo:

-Mikaelo, dígame usted por favor, ¿qué es un agujero negro?

-Un agujero negro es un boquete en el calcetín de un nigeriano.

-¡Qué sabiduría tan encomiable tiene este hombre..! Yo creía que un agujero negro era una antimateria hambrienta de materia..

-¿Y qué son, venerable Mikaelo, unas elecciones europeas?

-Las erecciones europeas son las mismas que tiene usted, cochambroso individuo, que esas cosas no se preguntan.

-¿Y qué es un archipiélago malasio?

-Un archipiélago malasio es un galápago rodeado de su familia.

-¡Qué hombre tan singular es usted!

-Desvéleme, Mikaelo, qué es la gripe A para prevenirme de ella.

-La gripe A es exactamente igual que la gripe B pero con más mocos.

-¿Y cree usted que hace falta la mascarilla?

-En Venezuela sí. Pero en Venecia es preferible la máscara a la mascarilla.

-Tengo un niño que no quiere estudiar, ¿qué hago con él?

-Cómprele un balón de reglamento. Porque puede ser que sea el niño quien saque a la familia de las trampas tan horribles que tiene usted.

-¿Cree usted, Mikaelo?

-Claro que creo, pero de fe, no comment.

-¿Quiénes no comen de fe?

-Los ateos.

-¿Mikaelo, usted es homosexual?

-No, querido, soy lagarterana.

-¿Qué opina usted de José Tomás?

-Que cuando sea el mayor multimillonario del mundo nos sacará la lengua a todos.

-¿Y de La Parrala qué puede usted decirme, Mikaelo?

-La Parrala dicen que era de Moguer. Y otros aseguran que era de La Palma, pero nadie pudo de fijo saber de dónde sería Trini la Parrala.

-¿Entiende usted de economía cuántica, Mikaelo?

-Yo sé cuántico tengo debajo del ladrillo, pero no se lo digo ni a mi padre.

-¿Qué es una choza?

-Lo que nos espera a todos si llegamos al 2020.

-¡Este hombre no es normal, sabe de todo..! ¿Conoció usted a Joselito el Gallo?

-No. Yo conocí al Gallo de Morón. Cacareaba que daba gloria escucharlo.

-¿Y a qué hora cacareaba, Mikaelo?

-A las cuatro de la mañana. En Canarias a las tres.

-¿Lleva usted pantalones debajo de la túnica?

-Llevo dodotis porque el esfínter anal me traiciona.

-¿Tiene usted hijos?

-Tengo uno, pero está en la cárcel por gustarle lo ajeno más que lo propio.

-¿Duerme usted muchas horas?

-Duermo cinco horas, pero las multiplico por dos con mis neuronas y me despierto diez horas después como una rosa.

-¿Qué opina usted de la Duquesa de Alba?

-Hombre, qué voy a pensar… Que fue la inventora del algodón de las ferias y se va a comprar, con la exclusiva, lo poco de España que todavía no es de ella.

-¿Y de Falete, qué opina usted?

-Que le envidio sus mantones de Manila porque uno no es de piedra.

-¿Cree usted que España sigue siendo una, grande y libre?

-Claro que lo creo, criatura. España es una porque la otra se llama Copla. Es grande porque caben en ella todos los corruptos y sinvergüenzas del mundo. Y es libre hasta que las leyes no se asienten un poco y España no sea un país en donde dije Diego digo luego, que eso origina ocasiones muy aprovechables.

-¿Sabe usted a qué se le llama escroto?

-Escroto es una abreviatura de Scrottand Yard, sede de la policía británica.

-¿A usted le gustan los huevos fritos?

-Si están fritos a base de picaduras de pérfidos mosquitos los prefiero pasados por agua.

-¿Puede usted explicarme por qué se insultan y se ríen unos de otros los políticos?

-Es un subterfugio que nos vemos obligados a soportar. En el fondo cada líder ama al otro como Romeo a Julieta. De amarse tanto ambos amantes llegaron a la muerte. Dios quiera que nuestros políticos no se amen tanto que la víctima de tal amor pueda ser España.

-¿Puede usted decirme qué hora es, Mikaelo?

-Tengo el reloj parado. Cuando pase por Pilas me compraré una.

-¿Saldremos de esta crisis horrible, ilustre pensador?

-Saldremos cuando dejemos de amarnos tan egoístamente y cuando no vayamos detrás del poder y de la ambición…

Mikaelo que estaba sentado en una roqueta, se levantó y se zambulló, o se zambujo, en las tranquilas aguas del mar. Sus devotos recogían las gotas de agua que habían besado su cuerpo serrano y las guardaban en tarritos de cristal para echarlas en la pila del bautismo de sus nietos y de sus nietas como sagrada cosa.

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