Desde pequeño admiré, y envidié, a los fareros. Hoy su trabajo, como tantos otros, lo hace la tecnología. Yo siempre me los imaginé contemplando los pájaros y el mar. Siempre el mar. Con tiempo libre y rodeado de libros suponía que era el colmo de la felicidad. Todo esto me viene a la cabeza porque he leído que próximamente van a comenzar unas reparaciones en el faro más alto de España. Está en Chipiona. Si puede, vaya a ver un atardecer junto a él. Con la marea alta, para que el mar parezca aún más grande. Otro día encamínese a Trafalgar, en Caños de Meca. Allí le espera, desde 1860, un magnífico faro que llegó tarde a la célebre batalla. Disfrute de otro atardecer inolvidable y, con el faro de fondo y el mar de frente, comience a leer una de las mejores autobiografías del siglo XIX y, posiblemente, la que tiene el nombre más atractivo de todas: Recuerdos de un anciano, de Antonio Alcalá Galiano. Su padre Dionisio, el insigne marino, perdió la vida en 1805 en la famosa batalla, y Antonio, Antoñete como Pérez-Reverte le cita en El Asedio, cuenta de una forma maravillosa su vuelta desde Chiclana hasta Cádiz por la orilla, esquivando maderas de barcos, velas y cuerpos de marineros anónimos. Para continuar les propongo cambiar de provincia, La Coruña. Allí no puede perderse la Torre de Hércules, el faro más antiguo del mundo aún en funcionamiento. En la misma provincia de La Coruña, debe ir a Finisterre. Paraje rodeado de leyendas de todo tipo y actualmente muy bullicioso, demasiado. Bares, restaurantes, tiendas, muchas tiendas y gente, mucha gente. Antes de volver llegue hasta el "final de la tierra" y quédese un rato contemplando esas aguas, mestizas como las nuestras. Aquí Atlántico y Mediterráneo. Allí Atlántico y Cantábrico. Se acaba el espacio y para estas últimas líneas les dejo al faro de la Estaca de Bares, el punto más septentrional de toda la península ibérica y excepcional punto de observación de aves en Europa. Es aquí donde se sitúa la frontera imaginaria entre los dos mares. Fíjese que solo hemos recorrido, y muy por encima, dos provincias. Anímese que queda mucho por disfrutar.

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