Bernardo Palomo

Muchísimo más que unos retratos

A estas alturas decir que una exposición de Hernán Cortés es necesaria, creo que es no decir nada. La obra del pintor gaditano está muy por encima de cualquier teoría o dialéctica. Por tanto, creo, que es mucho más acertado afirmar que una muestra suya es todo un lujo.

Cualquier buen aficionado conoce las excelencias pictóricas de Hernán Cortés, sus retratos y su capacidad espectacular por eternizar la imagen y sus circunstancias psicológicas del retratado; por eso una exposición como está, en la que casi todas las obras ya son conocidas al haber sido mostradas en otras comparecencias, no es si no la constatación absoluta de un hecho artístico excelso y su puesta en escena para el gozo supremo de los sentidos.

En los retratos de Hernán Cortés no hay lugar para la duda. Es la imagen de la absoluta realidad. Sin embargo, Hernán Cortés es algo más que el pintor de la perfección, que el retratista genial que encandila con cualquier pequeña manifestación de su arte. Su retrato no ofrece resquicios por donde puedan entrar desajustes dialécticos, ni controvertidas disquisiciones. Cuestionar su quehacer es tan absurdo como dudar de la propia realidad que representa. Su obra responde, además, a un concepto plástico totalmente ajeno a la mera representación objetiva del personaje. La figura humana es un ente complejo al que Hernán Cortés dota de todo su increíble poder significativo. Es la particularización de la personalidad humana, a la que extrae todo su poder distintivo. El artista muestra todo su interés por humanizar, en la amplia acepción del término, lo más prosaico de la persona, por posibilitar la recreación simple y llana de un personaje al que sólo utiliza como elemento estético, sin más connotaciones que las que desprenden su propia realidad.

Desde unos parámetros que se repiten insistentemente, el pintor gaditano crea una realidad absoluta, perfecta, en la que el modelo, conservando en muchos casos todo el potencial formal de la mejor pintura del renacimiento, organiza una ambientación espacial positivaza mediante la existencia de la figura. Unos escasos elementos, normalmente extraídos del mobiliario funcional, sirven de soporte estructural para crear una ambientación que acentúa la realidad total de la representación.

Hernán Cortés realiza un estudio pormenorizado del hombre actual. Sus personajes adoptan los rictus existenciales que les son propios y concretiza una ambientación creada a partir de lo más cotidiano y con los rasgos psicológicos y físicos mostrando su determinante posición ilustrativa.

Que Hernán Cortes es el más importante hacedor de retratos que existe actualmente es una realidad que se constata no sólo por las exquisiteces formales que sus obras transmiten y que se apartan diametralmente del resto de los pintores del género donde sólo se busca la filiación absoluta del retratado, Hernán Cortes nos ofrece algo más, nos introduce en el alma del personaje, nos comunica mucho de la esencia del mismo y nos "informa" de sus especiales circunstancias como persona.

El pintor gaditano lleva su concepción del retrato a estados mucho más avanzados que a la simple representación figurativa. Y, esa, es la gran diferencia.

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