Tribuna libre

Pepe Soto

¿Otro mundo es posible?

Fui el otro día a la calle Lancería para acercarme a los ‘aromas de Medina’. Era una mañana fría y lloviznaba. En el aire sonaba un villancico de La Macanita y todo me parecía raro y extemporáneo. No hay cosa peor que algo que no está en su sitio. Es como si la Semana Santa o la Navidad se celebrara en verano. Tuve una sensación muy rara.

El poco público que había en la calle, con mascarilla, sin mirarnos, sin rozarnos, como huyendo unos de otros.

Y me reía yo hace ahora un año cuando increpaban en Wuhan a un chino que se saltaba el confinamiento.

Tuve la creencia en mi adolescencia de que otro mundo es posible, lo que no tengo claro ahora, pasado el tiempo, es de si ese otro mundo es éste que estamos viviendo, tan despersonalizado y tan extraño.

La Macanita no tiene a quien cantar su villancico y las luces de Navidad no brillan para ningún público. Es todo tan extraño.

¿Saldremos de esta? Yo creo que sí. Pero, ¿cómo saldremos? Hay quien piensa que, cuando esta pesadilla acabe, seremos distintos, seremos otras personas. No sé si mejores o no, pero sí diferentes.

Quizás habremos aprendido a valorar más las cosas sencillas de cada día, a cuidar a los que nos quieren y la humildad comience a formar parte de nuestro vocabulario.Puede que esos cambios sean individuales, es posible. Pero las transformaciones sociales –esas que afectan al conjunto de la sociedad- necesitan más tiempo, como las soleras de nuestros grandes vinos generosos, nada se improvisa.

En fin, todo es una encrucijada y una incógnita. De momento debemos seguir cuidándonos y quizás, ahora que es casi lo único que se ve en nuestras caras, mirarnos un poco más a los ojos y no ver en el otro a un enemigo del que hay que huir.

Cuando estaba dando vueltas en mi cabeza a estas tonterías, me llamó Ismael Jordi. Hablamos de sus éxitos recientes en Tenerife y en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Le dije, porque así lo pienso, que sus éxitos son los nuestros. Me habló de Manuel Alejandro, de Juan Pedro Aladro y de esa joya discográfica –germen de nuestras zambombas- que es la colección ‘Así canta nuestra tierra en Navidad’, nunca valorada en su justa dimensión. Las personas tenemos recuerdos y memoria, pero las instituciones carecen desgraciadamente de esa capacidad. Por eso tantas y tantas cosas de Jerez no alcanzan el valor que merecen. ¿Dónde existe en nuestro país una colección como esa?

Este año al recién nacido no habrá quien le cante el Gloria.

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