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La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Necesidad de la segunda vuelta

Progresista es una palabra mágica, como la capa de Harry Potter. Todo queda invisible y disculpado bajo ella

No deja de sorprenderme la manga ancha para con la izquierda populista y la manga estrecha para con la derecha populista. ¿Imaginan la que se habría armado si un alcalde de Vox amenazara a quienes no le han votado? Pues lo hace Sánchez Gordillo y no pasa nada. Se le han reído durante tanto tiempo las gracias totalitarias que se toma como otra inofensiva extravagancia. Pero no lo es. Promete viviendas a sus votantes, amenaza a la oposición y ni tan siquiera la Junta interviene. ¿Están indefensos los ciudadanos de Marinaleda? Parece que sí, tanto como los ciudadanos no independentistas de Cataluña a los que multan por poner rótulos en castellano o quieren una enseñanza no manipuladora para sus hijos.

Dado que no tenemos segunda vuelta, lo que permitiría que los ciudadanos dieran forma a los gobiernos cuando no se alcancen mayorías absolutas, no hay más remedio que someterse a los pactos para llegar a formar gobiernos. Pero se puede y debe hacer con más seriedad y sentido del bien común. Todos tienen derecho a pactar con todos porque han sido elegidos por los ciudadanos. Pero algunos pactos parecen contra natura y el problema se plantea cuando se manipula. Por ejemplo demonizando a Vox pero no a Unidas Podemos ni a Bildu; cuando se considera imposible un bloque constitucionalista -PSOE, PP, Ciudadanos- frente a populistas, independentistas y pos etarras; o cuando se pide a Vox que dé su apoyo sin tan siquiera sentarse en la misma mesa de negociación. Porque la izquierda populista es "uno de los nuestros", por lo visto, pero Abascal es lo más parecido a un monstruo con tres cabezas: una calva y con mandíbula poderosa, otra con flequillo y bigotito, y una tercera pendiente de exhumación.

Los socialistas de Navarra, en cambio, no tienen ningún problema en sumarse a Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra para, con la abstención de Bildu, lograr el gobierno. Si en Ferraz dan marcha atrás, no por cuestión ética sino por el precio a pagar en el resto de España, lo ignoran: "El PSN sigue adelante en su intento de gobernar Navarra pese al rechazo de Ferraz" (Diario de Navarra). Según la candidata socialista "doce años después, volvemos a tener la oportunidad de liderar un ejecutivo progresista y de izquierdas". Progresista es una palabra tan mágica como la capa de Harry Potter, que hace invisible a quienes se la ponen. Todo cabe bajo ella. Todo queda disculpado.

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