LOS líderes mundiales tienen un objetivo inmediato: que las Bolsas no repitan esta semana lo ocurrido la anterior. La reunión del G-7 y la de los líderes de la Eurozona pretenden evitar un nuevo descalabro con varias recetas que en el fondo persiguen lo mismo: inyectar liquidez en el sistema bancario, bien sea con la adquisición directa de acciones, como en el caso del Reino Unido, o mediante la compra de activos "sólidos, pero no líquidos"; esto es, valores sanos pero que no pueden ser vendidos en un mercado internacional que ha echado la baraja. Éste último es el caso español. El Gobierno está analizando cuáles son los "cuellos de botella", en palabras de Solbes, que impiden la transferencia de dinero desde el mercado interbancario a las entidades de créditos y de éstas a las empresas y particulares. El vicepresidente económico ha descartado una acción a la británica porque los bancos españoles no están en mal situación, pero sigue trabajando en cómo articulará el fondo de 30.000 millones de euros con el que aportará la liquidez al sistema español. Mientras ello ocurre, el Gobierno debe seguir intentando el apoyo del PP. Hasta ahora no lo ha conseguido, y la esperada reunión entre Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy será una buena oportunidad para ello. Mientras media Europa, además de EEUU, adopta medidas similares, el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, acusaba ayer a Rodríguez Zapatero de "mentiroso" porque los 30.000 millones se los va a dar "a sus amigos banqueros" y no a los ciudadanos. El consenso es necesario en este asunto, y declaraciones tan frívolas como ésta, o como las de José Blanco la semana pasada, sólo evidencian que algunos de nuestros políticos no están a la altura de las circunstancias. Solbes ya ha explicado que será el Parlamento el que controle el fondo para evitar que, como teme el PP, con independencia de González Pons, el fondo no vaya a parar al pago de las obligaciones inmediatas de bancos y cajas y no llegue a las empresas necesitadas de financiación. La obligación es de ambos, es hora de la política con mayúsculas y del silencio de quienes anteponen el interés partidario al del propio país.

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