Ciudadanos tenía que pactar, Vox debía pactar y el PP soñaba con pactar. Han pactado. Pero como Cs no quería rozarse con Vox, el PP ha tenido que hacer una negociación de compartimentos estancos, pactando él con unos y con otros, en un ejercicio de contorsionismo de mérito. Ha demostrado ser centro-derecha, Jano bifronte, centro con unos, derecha con otros.

Cs se hizo fuerte en sus comas, diciendo que no tocaría ni una. No es la forma más democrática ni cortés de empezar una negociación. Vox ha defendido sus propuestas y, sobre todo, el punto de su honra, negándose a dar sus votos gratis o a beneficio de inventario y ejerciendo su derecho a hacer sus propuestas, por más que escuezan a los demás, sabiendo que sólo se podía conseguir una parte. El resultado ha sido, pues, el «Pacto del Punto y Coma», el punto con Vox, la coma con Cs, uno encima de otro, sin tocarse, Moreno con Marín, Bonilla con Serrano. Cuando yo apostaba por este pacto doble en un pack ahorro, mi amigo el periodista Álvaro del Real suspiraba: «Mientras no sea el Pacto de los Puntos... Suspensivos». No, no, habría pack: el del Punto y Coma, uno y otra en paralelo, y el espacio en blanco para el PP.

Pocos signos ortográficos tan elegantes como el punto y coma, y tan difíciles de usar; de modo que podemos estirar la metáfora. Ya está el pacto entre los intocables firmado, uno de doble tirabuzón, que no sé si le servirá a Macron, pero servirá en otras administraciones españolas. Vox y Cs son ahora dos partidos unidos por la espalda, que son conscientes de que lo suyo no es el Pacto del Punto y Aparte, sino que tendrán que seguir negociando en el mismo párrafo de esta legislatura muchas cosas. Al susanismo, al menos, le han puesto un punto final.

Sólo a eso. Asistiremos a un juego político apasionante en fraseos larguísimos. El primer capítulo no ha estado mal. Cada cual ha conseguido sus objetivos, yuxtaponiendo sus pretensiones legítimas, sin que se rozasen. Cs no se ha hecho la foto que tanto temía con Vox y Vox va a influir en las instituciones a través del PP y Cs y con logros concretos, tales como una Consejería de la Familia, la derogación de la Ley de Memoria Histórica, sustanciales rebajas fiscales y liberalizaciones muy importantes en áreas axiales como la comunicación y como la educación. ¿Y Moreno, punto, Bonilla, coma? A pesar de todos los signos de interrogación, logra la presidencia.

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