Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Pie a la esperanza, pero sólo con matices

DEMASIADO optimista hay que ser para creer en una reencarnación del equipo que se trajo tres títulos internacionales consecutivamente. Tras ver cómo se manejó España en Saint Denis hay pie a la esperanza, pero dentro de un orden, sin prisas y sin garantía alguna de que el glorioso ciclo que gestó Aragonés y que remató el señor marqués vaya a repetirse. La prueba fue positiva, pero hasta cierto punto, sólo hasta cierto punto.

El equipo se movió con cierta solvencia, pero sin llegar a aquel apabullamiento logrado desde la posesión de la pelota de campana a campana. Xavi y Xabi no estarán nunca y en París no estuvo Iniesta, ausencias demasiado importantes. Con la entrada de Silva recordamos pasajes pretéritos, sobre todo cuando montó sociedad con Isco. Por cierto que el madridista corre peligro inmediato de estancamiento, pues su suplencia en el Madrid puede durar que ni se sabe cuánto.

Hubo noticias tan gratas como la solvencia mostrada por De Gea y el dinamismo de Carvajal, un lateral de largo recorrido en el campo y de futuro.También fue buena la respuesta de Cesc al recibir unos galones que nunca tuvo antes, pero hay algo que hay que arreglar de forma inmediata, la falta de gol. Se me puede argüir que tampoco tenía mucho gol el equipo campeón, pero es que aquél casi aseguraba el cero en la portería propia mediante arrebatarle el balón al rival.

Ahora, con las posesiones muy repartidas, hay que ganar en verticalidad y para eso se necesita que la conexión con el punta de turno se consiga. Ya sea Diego Costa, Llorente, Torres, Negredo o el que sea, ha de ser alimentado más generosamente de lo que estuvo el ariete del Chelsea. Recordemos que el 1-0 nos bastaba antaño, pero las cosas han cambiado, el balón ya no es patrimonio nuestro y los milagros, a cuentagotas. Pie a la esperanza, sí, pero sin prisas.

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