Tribuna Cofrade

Jesús Antón Portillo

Platería vallisoletana en la Virgen de las Lágrimas

Nuestra Señora de las Lágrimas Nuestra Señora de las Lágrimas

Nuestra Señora de las Lágrimas / (Jerez de la Frontera)

JEREZ de la Frontera, aunque dispuso de Colegio-Congregación de artífices plateros propio desde finales del XVII (1684), no puede ser entendida sin el influjo de los grandes centros plateros andaluces, es decir, Sevilla o Córdoba. Por ello, encontrar en nuestra ciudad una pieza castellana de la mejor factura del primer tercio del siglo XVIII, no deja de ser una excentricidad sugerente.

En el rico ajuar de Nuestra Señora de las Lágrimas, titular de la Hermandad de la Santa Veracruz, se conserva una corona de plata de ley, cuya autoría y datación se desconocían hasta la fecha. La Dolorosa jerezana dispone además de otra corona histórica en plata de ley -razonablemente atribuible al orfebre jerezano Juan Laureano de Pina- que cincelara sus andas y varales para la procesión del Jueves Santo. Se completa el juego con otra de plata sobredorada de Lorenzo, Jiménez y Rueda labrada tras la reorganización de la Cofradía en el años 70 del Siglo XX.

La que ahora nos ocupa -más desconocida-, cuenta con varios punzones, contrastes y buriladas que recientemente han sido identificados cronológica y geográficamente. Y, no se trata de una obra andaluza, sino castellana. En concreto del afamado orfebre vallisoletano Manuel de Miranda, iniciador de una saga de orfebres documentados hasta los primeros años del siglo XIX, destacando su hijo Clemente de Miranda y sus nietos Remigio, Sabas y Gregorio de Miranda.

Sobre un aro burilado se asienta un cestillo clásico troncocónico invertido siguiendo dos diseños alternativos que combinan una ornamentación a base de “ces” expandidas que abrazan cartelillas de formato rectangulares, unas, y ovales otras imitando el engaste de piedras preciosas.

Del cestillo parten ocho imperiales que se unen para contener la bola del orbe coronada por la cruz. Remata el conjunto una fina diadema de tornapuntas de la que emergen rayos abultados y estrellas.

Obras de Manuel de Miranda son: las andas de Nuestra Señora de San Lorenzo, Patrona de Valladolid (1726); la custodia del convento de San Quirce (1727), en la misma localidad; la traza del arco de plata de la Virgen de la Soledad de Palencia (1712) y el soberbio Expositor de plata que se conserva en el Museo Carmelitano de Alba de Tormos (1698), entre otras muchas.

También ha sido identificado el marcador de la obra. Se trata de Pedro Garrido quien asumiera el encargo de marcador de la plata en Valladolid a partir de 1690. De este marcador se conoce la cronología de sus sucesivos punzones y, ello nos permite afirmar que la pieza se encuadra en la primera década del siglo XVIII en la que utilizaba un escudo cuartelado de castillos y leones. Coincide con la época de mayor pujanza y creación de nuestro orfebre Manuel de Mirando.

Por todo ello podemos concluir que la Hermandad de la Santa Veracruz conserva una pieza de orfebrería salida de los punzones de uno de los mejores plateros vallisoletanos del primer tercio del Siglo XVIII para satisfacción de sus hermanos y de la ciudad en general.

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