Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Presiones

La novedad de la presión de Podemos es que te exponen en su plaza pública, a merced de sus falsos personajes

Vamos a entendernos, aquí intentan presionar desde todos los gremios: los partidos, las empresas, los bancos, las cofradías, los alcaldes de pueblo, el de la ciudad, las comparsas, el club de veterinarios a favor de la amputación de los rabos de perro, el último tonto llegado a la ejecutiva, el coronel de la Benemérita, los flamencos en busca de contrato, los taxistas, el poeta frustrado, el propietario de la sala de cine y el candidato a la cámara de comercio. Pero de la presión a las distintas formas de coacción hay un gran trecho, el mismo que discurre entre la discusión y el abroncamiento. Para coaccionar es necesario la voluntad -la intención de reducir en vez de la de persuadir, la de intimidar en vez de la de convencer-, pero también hace falta una herramienta -poder, dinero, violencia... - y los chicos de Podemos la ha encontrado en las redes sociales, que es su medio de vida política. En eso reside la novedad. No es que sean más irrespetuosos que los demás, es que te exponen en su plaza pública, a merced de personajes falsos detrás de cuyos nombres se esconde una brigada de becarios dedicados al insulto y al descrédito. Vamos, que te levantas con 186 tweets firmados por masa furiosa, tontolaba radikal, fidelito en adobo o molotov sin plomo: la panoplia es amplia.

Se intenta presionar desde todos los gremios, pero no lo hacen todos los actores, depende bastante de la cultura democrática de cada cual. Por ejemplo, el PSOE de la provincia de Cádiz es capaz de aguantar las mayores borrascas porque ha crecido en un medio plural donde la prensa ha tenido secularmente un papel muy importante, mientras que sus compañeros de Córdoba -al menos, los que conocí hace 10 años- habían leído algo sobre la libertad de prensa en la cartilla de Juventudes Socialistas. Nunca me ha llamado nadie de las sucesivas direcciones de IU, que son unos señores, pero sí alguno de sus regidores, y la única amenaza que de verdad he sentido en mi vida periodística vino de un comisario de la Policía, que además me grabó y fue con mentiras a la Fiscalía.

El respeto a la opinión disidente y a la libre interpretación de los hechos es un biodindicador de la calidad democrática, y desde el principio algunos líderes de Podemos mostraron un ramalazo liberticida de los de antes. En efecto, no es nuevo lo que la Asociación de la Prensa de Madrid ha denunciado, ni es exclusivo de Podemos, pero valga para certificar que aquellos seres seráficos que descendieron de los cielos para salvarnos, a la gente, son muy antiguos.

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