He decidido dejar por aquí algunos de mis pensamientos. Alguna vez serán acertados y otras veces erróneos, pero trataré de que, al menos, mis planteamientos estén fundamentados. Parece lógico, pero no siempre ocurre así. La sociedad no está preparada para el debate; la mayoría pretende tener la razón sin raciocinio.

Para muchos un buen argumento es, simplemente, la palabra justicia. Sin siquiera pensar hacia dónde nos guía. Leía en un reportaje de El País a unos chicos catalanes, de los que participaron en las barricadas. Uno de ellos decía que salía por "justicia", más que por ser "independentista". Ingenuo. Su siguiente frase le dejaba, como decimos en Jerez, con las vergüenzas al aire. Decía que a Cataluña le iría mejor sola, que el dinero que les devuelven -del Estado a la Comunidad- "no es proporcional" con lo que ellos dan. Mare meva. ¿No es esto justicia social? ¿Redistri-bución de la riqueza? ¿No quería el chico justicia? No negaré yo los privilegios de Madrid, ni los de Euskadi o Navarra en forma foral -aunque sea otro sistema aprobado y mal ejecutado-, pero cuidado con lo que pedimos y con cómo lo pedimos.

Me recordó a una frase que nos da la razón en Andalucía: "Eso es así de toda la vida". Podemos unir "de Dios" para dar más fuerza, que no argumento. También utiliza alguno un "esto es L'Evangelio", para que todo el mundo sepa que estamos encima de lo humano y lo divino. Otra forma de tener razón es, como dice mi abogado, con la falacia del 'Tu quoque'. Sí, el tan cono-cidísimo 'y tú más' que vas a ver en esta nueva campaña.

No se preocupe si alguna vez pierde contra estos 'argumentos'. Convivirá con ellos mucho tiempo. Sin ir más lejos, mañana los tendrá en la Real Escuela. Usted, confórmese con pensar.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios