Alberto Núñez / Seoane

Siempre ríen los mismos

EDebería ser broma, pero es tan cierto como que no va a ser la última trapallada con la que Rajoy y su ministro de Interior nos van a hacer volver a vomitar.

Me gustaría saber, aunque ya lo sé, cuál hubiera sido la magnitud del cristo que le hubiesen montado al impresentable de Zapatero, si hubiera sido él quien dejase en libertad a un canalla criminal como el etarra al que Rajoy ha puesto "puente de plata" para que "la Justicia" lo deje en libertad. Le habrían tachado de negociar con asesinos, de burlarse de las víctimas, de mentir a los españoles, de dar alas a los terroristas, de haber pactado con el PNV…, vamos, que lo hubiesen puesto a caer de un pollino. ¿Por qué ahora, cuando él y su gobierno cometen tal tropelía, pretende exigirnos que aceptemos que hace "lo que debe"?

Puede que el presidente, hasta se crea que el inmundo paripé que ha organizado nos ha convencido. Puede que piense que "la obligación" a la que dice haberse visto supeditado para conceder el tercer grado a una alimaña que debía haberse podrido en la cárcel, ha resultado un argumento sostenible. Puede que, en sueños, se imagine que ha hecho lo que debía. Lo que no puede es defender lo indefendible, ni hacer que lo negro sea blanco, ni evitar que, hoy más que ayer, los españoles de buena voluntad, nos sintamos un poco más pequeños, bastante más indefensos y mucho más manipulados. Ese, y no otro, es su mérito, señor presidente.

Nada, ni nadie, le obligaban a darle el tercer grado a Bolinaga, usted tenía la opción de hacerlo, no la obligación. Usted, ha faltado -otra vez- a lo que siempre ha mantenido. Usted ha hecho lo contrario de lo que ha predicado. Y, usted, ha permitido que un juez tenga en su mano la potestad para poner en la calle a un enemigo de todos y de todo. Señor presidente, usted, una vez más, la ha cagado.

No le han exigido que pida perdón -aunque no lo sintiese-, no ha habido arrepentimiento, tampoco nadie se ha dignado preguntar a José Ortega Lara, que padeció 536 días de secuestro a manos de esta rata y tres secuaces más, que es lo que opinaba. Ni nadie ha preguntado a las familias de los tres guardias civiles a los que asesinó, que les parecía que el verdugo de sus seres queridos gozase de una libertad que, ni el cáncer ni la madre que lo parió, le pueden hacer merecer. Simplemente, usted, señor presidente, "se ha considerado en la obligación de tener que darle el tercer grado". ¡Mentira!, usted, ¡mentira podrida!

Su gabinete se está convirtiendo en una caterva de bocazas: declaraciones grandilocuentes, promesas de actuaciones "claras y contundentes" -¿se acuerdan de Repsol y Argentina?, ¿y de Gibraltar?-, taxativas afirmaciones -no se subirán los impuestos, ni el IVA, ni habrá rescate…-; pero, sobre todo, carencias de juzgado de guardia: ni ha reformado el monstruoso aparato del Estado, ni se ha atrevido a cortar por lo sano la metástasis del cáncer de las Autonomías, ni ha recortado los gastos de la Administración en la medida en que nos ha recortado los ingresos a los ciudadanos, ni se ha planteado eliminar el Senado… ni ná, de ná , de ná.

Le supongo con conciencia, y no sé qué es lo que le va a contar usted por las noches, cuando se meta en la cama, para que le deje descansar.

Lo tenía usted fácil, pero claro, hay que tener las agallas que usted ha demostrado no tener: Bolinaga; asesino de tres guardias civiles y secuestrador, durante casi dos años, de un ciudadano inocente, del que, una vez detenido, se negó a facilitar el lugar donde permanecía encerrado -si no lo encuentra la Benemérita, hubiese muerto de sed y hambre-; jamás habría tenido que salir del trullo. Si tiene cáncer como si no, me importa una mierda lo que tenga, lo único que me importa es que se pudra en la sombra, por respeto a los muertos, al secuestrado y a todos los que querían a unos y al otro.

¿Qué Justicia es la que nos propone usted?, ¿a qué coño está usted jugando?, ¿es que, además de incoherente se piensa que somos todos gilipollas?, ¿es que usted o alguien de su partido, de verdad se creen que alguien, que no sea de los suyos, se ha tragado la patraña por la que nos dice: "he tenido que…"?

Si el asunto no fuese lo serio que es, llamaba al tío la vara pa que lo corriese a boinazos, a usted, señor presidente, y al ministro del Interior, que…¡vaya tela!

Está usted contribuyendo, como nunca hubiese creído, a que la desconfianza en la Justicia sea algo más que un comentario en la barra de un bar. Luego, vendrán las lamentaciones. Está usted ayudando a conseguir que sean los etarras, los batasunos, los "Bildus", los "oteguis" y toda esa aberrante bazofia, los únicos que puedan reír en este país.

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