Al margen de que algunos crean que la ex ministra Tejerina le ha dado un tiro en el pie a su partido de cara a las elecciones andaluzas, lo trágico de sus declaraciones es que son verdad. Nos tiramos de los pelos cuando nos sentimos insultados en nuestro orgullo andaluz, y eso está muy bien, que tenemos que defender lo nuestro, pero quedarnos ahí, tampoco, oigan. Si cogen cualquiera de los estudios serios que miden el nivel educativo, los niños andaluces no es que estén dos niveles más bajo que los castellanos leoneses, es que están a la cola de toda la Unión Europea. Qué pena. El socialismo nos quiere a todos iguales pero por debajo; nuestro sistema educativo es deficiente y está mal gestionado. Hemos primado en las aulas el diálogo, la diversidad, el consenso, el pluralismo, la relajación de las normas- que no digo que no tenga que haber algo de eso-, y hemos laminado la disciplina, la autoridad de un docente hoy desmotivado, el esfuerzo, el ambiente de trabajo en clase, el gusto por el conocimiento, el intentar igualar por arriba subiendo el nivel, la meritocracia y la búsqueda del éxito personal mediante el trabajo duro, que tendría que ser el pilar de la educación pública. Algunos de los bachilleratos excelentes del país- que son andaluces-, son héroes en un sistema adverso. Una parte no pequeña de nuestro pueblo está perfectamente conforme en su mediocridad; seguimos a la cabeza del abandono escolar, con un paro crónico y líderes en economía sumergida. El PRISOE andaluz de los eres y la faffe ha tejido una red clientelar implacable y bien subsidiada que impide el progreso y la excelencia. El PSOE volverá a ganar las próximas elecciones. Que nadie se escandalice por lo que ha dicho Tejerina, en un par de décadas más de socialismo andaluz, lo de los dos puestos por debajo nos parecerá hasta deseable.

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