Hace poco más de dos semanas que el nuevo gobierno andaluz destituyó al escritor y periodista Juan José Téllez como Director del Centro Andaluz de las Letras (CAL). Creo que, desde entonces, me debía esta columna, pero estaba ya a otra cosa cuando la excelente entrevista de Charo Ramos a la nueva Consejera de Cultura, la popular Patricia del Pozo, publicada en este periódico el pasado domingo, ha agitado la cuenta pendiente. Me gustaría aclarar que tengo a Téllez como gran amigo, compañero y persona a la que quiero; algo que, sin embargo, deslindo de la intención de estas líneas, que no es otra que la de ceñirme a un aspecto de esa entrevista que me parece tramposa y que creo que reclama una aclaración. A la pregunta de la entrevistadora sobre si no había sido «un error comenzar prescindiendo de un profesional tan reconocido», la Sra. del Pozo, tras deshacerse en elogios hacia él, lo justifica porque «tiene que haber una concurrencia para que se quede el mejor» por lo que «el CAL saldrá en convocatoria pública». Oculta la Consejera, porque no creo que lo desconozca, que esa convocatoria -ordenada por el Tribunal de Cuentas, por más señas- ya existió en su día, y que el escritor había accedido a ese puesto a través de una libre concurrencia en la que resultó ser el aspirante con mayores méritos y mejor proyecto. Parece, pues, obvio que la decisión de no respetar ese contrato solo esconde razones de índole política y se antoja, además, como una torpeza que, de alguna de las formas posibles, se volverá contra quienes la han tomado. Son habituales los relevos siempre que hay un nuevo gobierno, incluso sin cambios en el partido político gobernante. Admítanlo como eso o como mejor les parezca, pero no nos tomen por tontos ni tergiversen la realidad. De paso, me sumo al público agradecimiento y reconocimiento a la labor desarrollada por Téllez.

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