La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

Últimas tardes con Teresa

Pablo Iglesias está culminando su proceso de refundación de Podemos como un partido puramente leninista y presuntamente asambleario (él fue reelegido con un 92% de los votos, pero votó el 11% de los inscritos en la organización), con el poder concentrado en su persona, sin órganos intermedios y sin contrapesos territoriales. Esta semana se han celebrado los congresos autonómicos que abrochan su hiperliderazgo. Enhorabuena.

En Andalucía eso significa el final de la carrera política de Teresa Rodríguez. En realidad lo precipitó ella misma cuando anunció, en febrero pasado, que abandonaba Podemos en rechazo al Gobierno de coalición con el PSOE a nivel nacional y tras la reiterada negativa de Pablo Iglesias a un Podemos Andalucía independiente y liberado de la tutela estatal (la suya). La ruptura resultó insólita porque Iglesias le permitió continuar con sus escaños al frente de Adelante Andalucía.

Ahora será distinto. Ahora Podemos Andalucía tendrá una nueva dirección y se aliará a todos los efectos con Izquierda Unida, con la que concurrirá a futuras elecciones. ¿Qué le queda a Teresa Rodríguez? Para la reconstrucción de Adelante Andalucía sin Podemos y sin IU no hay mimbres, la verdad. El pequeño grupo de Anticapitalistas que lidera Teresa apenas cuenta con implantación en la comunidad autónoma y los otros dos colectivos integrados en Adelante (Izquierda Andaluza y Primavera Andalucista) son testimoniales. Los encabezan dos mujeres valiosas, pero su militancia cabe en un taxi, como se decía en la Transición, y su tirón electoral es manifiestamente mejorable.

Como no es previsible una radicalización del electorado de izquierdas en Andalucía que satisfaga a tantas siglas y abandone sin más el barco socialista, lo más probable es que en las siguientes elecciones autonómicas se enfrenten el renovado Adelante Andalucía de Teresa con el Unidas Podemos comandado por un Iglesias que seguirá en la Moncloa. Radicalismo con pureza y condenado a la eterna oposición frente a ex radicalismo camaleónico sentado en los salones del poder. Ganarán éstos y será, ya digo, el final de la aventura para Teresa Rodríguez. Quizás continúe, pero en situación residual, como guardiana de una ortodoxia ineficaz.

La coherencia o la soberbia, o las dos cosas, van a liquidar a quien, con sus extravagancias y dogmatismos, es una de las políticas más honradas de Andalucía.

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