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Entre paréntesis

Rafael Navas

rnavas@diariodejerez.com

Vámonos con la primera

La ansiada fase 1 de la desescalada ya está aquí. El que hubiese sido Lunes de Feria en Jerez inicia mañana una nueva etapa en la que se permitirán más movimientos y supondrá un alivio para muchos aunque también un paso adelante que comporta sus riesgos, de ahí los constantes llamamientos a la cordura y el distanciamiento, que el bicho aún no se ha ido aunque lo parezca después de ver cómo están las calles en determinados momentos: como una feria. Como si no pasara nada. Y es que el confinamiento prolongado está empezando a pasar factura en determinadas actitudes que lo pueden prolongar aún más. Ahora empieza una fase en la que de verdad comprobaremos hasta qué punto la sociedad está concienciada y ha aprendido la lección. Esto va mucho más allá de las carreras y paseos que hemos visto desde el pasado sábado. Porque abrirán nuevos comercios, como los bares al cincuenta por ciento, en los que la relación social es fundamental. Bibliotecas, museos, hoteles, apartamentos turísticos... Es un paso importante en el que también hay que incluir los desplazamientos en vehículos y las reuniones en espacios privados con familiares y amigos, se supone que con la mascarilla y los guantes como estrellas invitadas. Lo dicho, una auténtica prueba de fuego en la que nos jugamos muchísimo.

Todo ello arrancará en medio del luto oficial que ha decretado el Gobierno andaluz en nuestra comunidad por las víctimas del Covid-19 y que se prolongará hasta el miércoles. Una medida en señal de respeto y memoria de los fallecidos que ha coincidido con los días en los que se hubiese celebrado la Feria del Caballo de Jerez.

Y así, estos días vemos balcones en la ciudad en los que luce una bandera de España con el crespón negro y otros en los que se han montado improvisadas (y no tan improvisadas) réplicas de casetas de Feria. Balcones de todo tipo y condición. De norte a sur. También en patios, terrazas, bajos y áticos. Farolillos, falsas portadas y hasta luces. Son dos formas de actuar, ambas muy respetables si surgen desde el respeto, valga la redundancia. Y en el caso de las 'casetas' en viviendas, tratándose de espacios privados, cada cual es libre de decorarlos como les plazca en estos momentos, siempre que no incumpla las normas urbanísticas.

Cada uno en estos terribles momentos lleva la feria como puede y entiende. "Cada uno habla de la feria según le va en ella", dice el viejo refrán. Por eso hay personas que no ven motivo para celebrar nada, aunque sea en una terraza, y otras que prefieren aprovechar esta nueva cita del calendario festivo como terapia para animarse, animar a los suyos, o encontrar de manera sencilla un motivo por el que desconectar aunque sea por unos momentos y en el marco de un balcón tuneado.

Al fin y al cabo, eso es la Feria moderna: una puesta en escena, unos días para salir de la rutina y, viviendo en el decorado de una ciudad efímera, tratar de disfrutar de una vida que en ocasiones también acaba siendo demasiado efímera.

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