JEREZ TIEMPOS PASADOS

JUAN DE LA PLATA

'La Vega', el último café cantante que tuvo Jerez

Ahí actuaron, entre otros artistas flamencos, las bailaoras Luisita Valencia y La Teora, los guitarristas Paco Espinosa y Manuel Morales, y los cantaores Tomás Torre, El Batato Chico y Francisco Cepero "Ceperito", padre del guitarrista Paco Cepero

No creemos que sean muchos los que queden que puedan recordarlo. Tal vez, hagan memoria de "La Vega", antigua, como cafetería; pero como café cantante será muy difícil, por razones de edad, si no se pasa de los setenta años. Estaba situado tras los grandes almacenes de perfumería de "Los Madrileños", frente al Gallo Azul, que también fuera, durante muchos años, una tienda emblemática del centro de Jerez, formando manzana con el antiguo cine Salón Jerez y "La Vega" primitiva. Arriba, ocupando toda la planta del edificio, estaban los billares, donde había varias mesas, en las que jugaban los jóvenes de la época y, abajo, en la calle, solían ponerse los domingos y festivos varios limpiabotas, para ejercer su oficio de sacar brillo al calzado, por una o dos pesetas.

"La Vega" era suficientemente espaciosa como para que su salón lo ocuparan dos docenas o más de veladores y un pequeño, pero suficiente tabladillo, situado hacia el rincón de la derecha, donde los fines de semana solían actuar bailarinas, cantaores, ilusionistas y cantantes, entre los que nosotros, que fuimos asiduos asistentes, podemos recordar a la sevillana Chiquita Herrada, una buenísima bailarina, que repitió algunas temporadas; el cantante melódico jerezano Paco Casares, al que entonces llamaban "animador", con la orquesta Melody Jazz y otras atracciones. Entre ellas, algunos caricatos - como se llamaba entonces a los humoristas o cómicos - y también prestidigitadores. Diariamente, de nueve a doce de la noche, actuaba la Orquesta Ritmo, que los domingos y festivos también lo hacía a la hora del aperitivo y, por la tarde, a la hora del café.

Estamos hablando de los años cuarenta, registrando diariamente dicho café grandes llenos; especialmente los sábados y domingos. Aparte de las mesas, "La Vega" poseía un gran mostrador, en el lateral izquierdo, según se entraba en el local. Una barra perfectamente atendida por dos o tres expertos profesionales, donde se podía tapear a cualquier hora del día.

Este café era el más antiguo de Jerez, y anteriormente, a principios del siglo XIX, había estado situado en la calle Lancería, con una bien acreditada antigüedad, pues ya se le conocía como la "Antigua Tienda de Vega", propiedad del montañés Francisco de Vega. De la Lancería, se trasladaría a la plaza Esteve, al edificio de "Los Madrileños", aproximadamente a mediados del citado siglo, sobre 1847. Y sobre el año 1913 la adquiere otro montañés, dueño prácticamente de toda la manzana, llamado Fidel González González, destilador del célebre Anis del Racimo, el preferido de los jerezanos de la época, quien explota el citado negocio, respetando el viejo nombre de Antigua de Vega, que perduraría hasta cerca de los cuarenta, en que se queda tan solo en "La Vega", convirtiéndose en el último café cantante jerezano.

La vieja "Vega" fue, sobre todo, un exponente del mejor arte flamenco de la posguerra, en Jerez. Por allí, desfilaron artistas muy populares de nuestra ciudad, como puede comprobarse por el anuncio que hemos podido recuperar, en un recorte de periódico de principio de los años cuarenta.

Entre otros, se anuncia la actuación como gran figura de un cantaor tan prestigioso como Tomás Torre, sobrino de Manuel Torre y padre del gran Torrito, hace pocos años desaparecido. De este cantaor se dice lo siguiente: "cantaor serio de cante jondo, sobrino del inmortal Manuel Torre". Otros dos cantaores que se anuncian, son Juan Domínguez "Batato Chico" que cantaría, a petición del público, sus conocidos fandangos y cuplés por bulerías; y Francisco Cepero "Ceperito", que interpretaría "lo más escogido de su repertorio".

Este cantaor, no era otro que el padre del admirado guitarrista Paco Cepero; hoy desgraciadamente olvidado como artista. Su hijo suele parar en La Vega, actual, donde podemos verlo, casi todas las mañanas tomando café.

Los guitarristas que acompañaban a estos cantaores eran los populares Manuel Morales, que dirigía las actuaciones del cuadro flamenco, y Paco Espinosa, cuyo hijo del mismo nombre, fue también guitarrista, y ambos discípulos del maestro Rafael del Aguila, que siempre hablaba de ellos como dos de sus mejores discípulos..

Ciñéndonos a este suelto periodístico que comentamos, se nos anuncia también la actuación de dos bailaoras: Teodora Fernández, de la que se dice que es una "formidable bailarina", y que suponemos que no es otra que la que fuera, en aquella época, conocidísima como "La Teora"; y "Luisita Valencia la estilista de sus canciones y baile gitano, única en su género. Arte, elegancia y simpatía". Y de la que pensamos que no podría ser otra que la más tarde conocida como Luisa la de Torrán, en cuya persona coincidían las citadas virtudes artísticas. Sobre todo, como bailaora, ya que nosotros nunca tuvimos la suerte de escucharla cantar; y puede que esa actividad pertenezca únicamente a una primera etapa de su vida artística.

Al ser derribado el edificio, en la década de los sesenta, por razones de ensanche, es cuando se construye la nueva "Vega", tal como ahora la conocemos; la cual ha cambiado varias veces de dueño y ahora la explotan comercialmente unos empresarios chinos.

Esta es la pequeña historia de "la Vega", como el último café cantante que hubo en Jerez y de algunos de los grandes artistas flamencos que allí actuaron.

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