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Gafas de cerca

Tacho Rufino

jirufino@grupojoly.com

¡Viva el fútbol y sus mujeres!

El fútbol femenino puede ser pronto más interesante que el masculino, tantas veces soporífero

Escuché a un amigo decir que el fútbol femenino no era ni fútbol, ni femenino. No se me escandalicen por la maldad, que fue dicha sottovoce en evitación de collejas verbales: lo importante no es el micromachismo cervecero, lo importante era reírse. Ajo y agua para quien esté siempre con la guadaña enhiesta. En cualquier caso, estoy en completo desacuerdo con tal apreciación. El nivel técnico, táctico y físico de las futbolistas es increíblemente alto para lo que era hace apenas diez años, y aunque está muy lejos de poder competir con el masculino, ver un partido de mujeres puede ser mucho más vistoso, sorprendente, entretenido, lleno de alternativas y más fresco que la mayoría de los partidos masculinos, donde el tacticismo, el sopor y la trabazón cansina de las jugadas son norma, precisamente por la extrema profesionalización de los equipos, ya ninguno "enemigo pequeño". Suscribo por esto la filosofía de esa página llamada Odio el fútbol moderno. Déjame de Neymar, Cristiano y Arturo Vidal, y dame Cardeñosa, Fernando Redondo y Van Basten. ¿Melancólico? Sí.

Anteayer en TVE, en una entrevista a la jugadora jiennense de la selección Celia Jiménez, que está disputando el mundial femenino, los dispuestos a la nueva fe futbolera de cromosoma XX recibimos una nueva revelación. La chica era muy agradable en sus maneras y formas (y de nuevo ofrezco preventivamente ajo y agua a los ulemas de la cosa). Pero no sólo dichas maneras nada tenían que ver con las del pelotero estándar, más o menos tatuado, cortito de expresión y soltando topicazos de zona mixta. Celia se hizo ingeniera aeronáutica en Estados Unidos. Su verbo es fluido, natural e interesante. Mientras, Sevilla volvía a colapsarse con gran éxito de figurantes gratuitos por la boda del portentoso central madridista Sergio Ramos con Pilar Rubio. Omito las comparaciones porque el camero está recién casado, comunionado y bautizado, y eso merece un respeto, aunque sea por lo conmovedor de su conversión: "¿Qué hay que hacer para alquilar la Catedral, René?", diría a su hermano y representante. Viva pues el fútbol, ¡y sus mujeres!

Mientras, la peste pesetera del balompié masculino atacaba en forma de padres peleándose en la grada, como hinchas, macarras… y violadores de conciencias. Pero los hijos, alevines del Málaga C.F., pararon con su entrenador el partido y formaron ante sus animales paternos -no todos lo serán, seguro que no- dándoles la espalda. Una gran lección que hace que uno, de futboleras maneras, diga ¡hay partido!

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