David Puerto

El adoquinado es patrimonio de Jerez

Es una pena que perdamos el adoquinado de calles céntricas como son plaza Esteve, Corredera o la calle Medina. Los primeros adoquines en Jerez datan de principios del s.XX y son parte del patrimonio jerezano más auténtico. Podría equipararse su valor a los edificios con solera de la calle Larga, o de la calle Consistorio. El adoquinado forma parte de Jerez y la solución es restaurarlo, volver a adecentarlo y no asfaltarlo todo, echando por tierra el patrimonio que nos cedieron nuestros ancestros. Es una pena como lleva durante años el adoquinado por ejemplo de la calle José Luis Díez, dificultando el tránsito de viandantes y vehículos. Precisamente, hace unas semanas pude comprobar cómo en la ciudad hermana andaluza de Granada, operarios del Ayuntamiento se afanaban por mantener y conservar en buenas condiciones el adoquinado de una de las calles céntricas de la ciudad de la Alhambra. Profesionales preparados y con el único cometido de mantener Granada como una ciudad que evoluciona favorablemente, manteniendo y conservando su patrimonio y su mobiliario. Jerez siempre ha sido conocida como una ciudad señorial, bañada de bodegas, edificios auténticos y palacios, en la que vive gente con solera que camina por las calles céntricas disfrutando de un entorno conservado durante decenas de años. Actualmente, Jerez está enclaustrada en el conformismo, optando por la vía fácil eliminando adoquines y bañando de alquitrán sus calles, con fuentes y jardines abandonados (ya no estamos en elecciones) y con un casco histórico con palacios y edificios con peligro de derrumbe. Una dejadez que viene desde hace muchos años. La mejor promoción de nuestra ciudad es la calidad de un patrimonio conservado, heredado durante años por nuestros antecesores. Este será el mejor regalo a nuestros hijos y a nuestros nietos.

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