Tribuna libre

Francisco Camas Sánchez

La agonía del movimiento vecinal (I)

CON la llegada de la democracia - El pasado siglo XX - en segunda y definitiva vuelta y con el acceso al poder de los partidos de izquierda, las Asociaciones de Vecinos liquidaron a sus cuadros dirigentes y con ellos se fue: gran parte de la esencia reivindicativa de la bases vecinales y el reconocimiento social de los nuevos representantes. Así, el llamado movimiento vecinal, abandonó su trascendencia y quedó varado a las puertas de los Ayuntamientos y Delegaciones de Participación Ciudadana sin más pena ni gloria. Las AAVV, salvo excepciones, hoy no tienen vida más allá de su participación en una plataforma coyuntural o para tramitar denuncias de asfaltado. Eso no es bueno ni malo: es circunstancial de tiempo y por supervivencia.

Las Asociaciones de Vecinos son el último eslabón del tejido asociativo con influencia socio-política. A los Ayuntamientos les interesa que las asociaciones sean interlocutores de los vecinos, porque les ayuda en la labor de atender las necesidades más inmediatas que éstos tienen y les sirven de cortafuego; además de ser un recurso importante a la hora de llenar salones en los periodos electorales. Pero, ¿Cumplen realmente un papel indispensable?, ¿son útiles y necesarias hoy, las Asociaciones de Vecinos?, ¿les interesa a los gobiernos municipales su existencia?, ¿por qué no es atractivo para los ciudadanos participar en las asociaciones de vecinos?.

Hoy, las AAVV están siendo superadas por otro tipo de asociacionismo con menor compromiso socio-político y conexión con los gobiernos locales. Y aunque los nuevos modelos asociativos siguen teniendo un carácter colectivo, tienden a lo particular o lo sectorial en la defensa de sus objetivos específicos - aunque también participen en las movilizaciones con entusiasmo-. Este tipo de asociaciones son más agradecidas para los Consistorios. Porque miran hacia dentro y son menos molestas, porque sus solicitudes no trascienden a lo colectivo con mayúsculas y porque responden puntualmente, a la satisfacción de sus demandas. Aunque esto último también se corresponde con la acción de las AAVV. El movimiento vecinal siempre tuvo mayores connotaciones ideológicas y fue semillero del espectro político de la izquierda. Sin embargo son los partidos políticos de izquierda los que hacen muy poco por evitar su agonía, (Las AAVV están porque no se han ido, pero no porque sean reclamadas o consideradas) ni ponen en marcha iniciativas encaminadas a rehabilitarlas y dotarlas de herramientas para que sigan cumpliendo su papel democrático de participación y representación.

La Ley de Grandes Ciudades pretende que desde los Ayuntamientos se atienda a la sociedad desde un lidrazgo claro y transparente. Que éstos tengan capacidad de gestión para actuar con rapidez y poder eficazmente responder a la exigencia de un debate político abierto y creativo sobre las principales políticas de la ciudad (Pero de esto ya no se habla hasta nueva orden u oportunidad). De la mano de la mencionada Ley, las concejalías de distrito y sus equipos técnicos deberán gestionar directamente, de manera descentralizada, las peticiones vecinales en sus barrios (o territorios)

Los nuevos centros cívicos que se están construyendo con las más modernas dotaciones, descentralizan la gestión y acercan los servicios a los ciudadanos, al mismo tiempo que les facilita espacio para la cultura y el ocio. Esto significa que la riqueza nos facilita los recursos y nos ofrece una vida seductora y placentera, pero también motiva la desideologización, la falta de compromiso y el individualismo.

Si queremos un tejido social demacrado sigamos por este camino - Que ya sabemos qué tendencia política y social tiene lo incoloro - y continuaremos construyendo una sociedad basada en la inmediatez a través de la solución de los problemas individuales. Así, poco a poco, todo se transformará en desencanto, en apatía por la participación y en abstención. Empezar por diseñar un prototipo de sede para las AAVV moderna y con una dotación de medios que cubran las expectativas de hoy, podría ser un primer paso, para que cuando los vecinos se acerquen a su asociación, no se les caigan los palos del sombrajo.

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