Tribuna libre

josé Luis Jiménez / / /

150 años del cementerio protestante de jerez

LA especial situación planteada por la presencia de tropas británicas en suelo español durante la Guerra de la Independencia, así como la existencia previa de comunidades extranjeras, especialmente comerciantes ingleses en ciertos zonas de la peninsula, fuerza a Fernando VII a emitir la Real Orden de 13 de noviembre de 1831, expresando no existir ningún impedimento en que los ingleses adquieran terrenos para sus cementerios, cumpliendo para ello ciertas premisas: existencia de una tapia perimetral y carencia de iglesia, capilla u otro templo de culto privado o público. El primero, ese mismo año, sería el de Málaga, conocido como cementerio inglés, por su importante colonia británica y su cercanía a la colonia de Gibraltar.

Años más tarde, la Revolución de 1854 significó la construcción de cementerios civiles, también conocidos como de los ingleses, protestantes o evangélicos. De esta forma la Ley de 29 de abril de 1855 permitirá la conducción, depósito y entierro con el debido respeto a los restos de aquellas personas que mueran fuera de la comunidad católica en todas aquellas localidades en las que la necesidad lo exija a juicio del gobierno, y donde éstos no fueran creados, los alcaldes y ayuntamientos tomarían las medidas oportunas para evitar cualquier acto de profanación.

La falta de cumplimiento de la ley aludida -por parte de los ayuntamientos ante los considerados como malos cristianos o malos españoles y el rechazo a un gobierno tachado de poco católico, creará fuertes disensiones entre progresistas e inmovilistas.

Otra ley sobre el particular, de 18 de febrero de 1872, es dictada para prevenir conflictos y contestaciones -comunes- entre los delegados de la autoridad civil y la eclesiástica con motivo de los cadáveres de aquéllos que mueren fuera de la religión católica, tras constatarse el mínimo seguimiento de las disposiciones anteriores, según una circular de fecha de 16 de julio de 1871.

La Ley de 19 de mayo de 1882 incorpora ya la necesidad de contar con espacios para los no católicos en los cementerios de nueva creación. Pero la falta de seguimiento de lo estipulado se plasmará en otra ley, de 2 de abril del siguiente año.

Con respecto a Jerez, que desde siglos atrás era destacada la presencia en la ciudad, y su zona, de este grupo de personas relacionadas con el comercio de vinos y de religión protestante, el Ayuntamiento aprobaría a finales de enero de 1860 la ubicación del terreno, como las obras pertinentes, para dedicarlo a cementerio para los no católicos, Sin embargo, no sería hasta cuatro años mas tarde, y a petición de un grupo de destacados británicos, como Charles H. Furlong, Walter Buck, Joseph Warter, Wiliam Wilson, Richard Davies, Jorge Suter, Alexander Williams, George Wilford, C. Noble, Peter Mackenzie, etc., que el Ayuntamiento tomase las medidas pertinentes y encargarle al arquitecto municipal, José de la Coba, la portada y cerca de dicho cementerio. Por aquellos años la comunidad británica sa habia incrementado y formaba un grupo con influencias por su posición social y económica.

Desde 1871 ya hay constancia en los libros de enterramientos del Archivo Municipal que en esta área de los no católicos del cementerio general de Santo Domingo, se daba sepultura a los protestantes, siendo el nombre de esta primera persona el de Elvira María Cortés.

Este cementerio de la calle Santo Domingo permanecería abierto hasta mediado de los años 40 del siglo XX, cuando en 1945 se inauguró en actual de la Merced, y donde hay también una pequeña zona para los protestantes.

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