Entre paréntesis

Rafael Navas

rnavas@diariodejerez.com

Somos atrezzo

La polémica del adoquín en el casco histórico de Jerez está dando mucho de sí y ya se ha convertido en el culebrón de este verano. A ello ha contribuido, sin duda, el hecho de que el teniente de alcaldesa de Urbanismo, José Antonio Díaz, una persona sin complejos, pusiese uno encima de la mesa de la sala de prensa donde ofreció su versión sobre lo que está sucediendo con la obra de pavimentación en la plaza Esteve y la calle Corredera principalmente. Si hubiese puesto dos adoquines encima de la mesa, todavía se le habría entendido mejor. Porque lo que vino a decir Díaz con ese uso de un objeto fue que un adoquín no es para tanto, aunque choque verlo en semejante lugar.

Hacía mucho tiempo que no se utilizaba atrezzo en las ruedas de prensa para hacer llegar un mensaje a los ciudadanos. Hay que remontarse a los tiempos en los que dos concejales de Pacheco pusieron sobre la misma mesa de la sala de prensa un magnetófono enorme para dar a conocer una extraña conversación telefónica captada en medio de una lucha de poder o el día en el que Miguel Arias, en campaña electoral, se hizo acompañar de un conejo -también enorme- para tratar de "sacar de la madriguera" al alcalde antes citado, que no quería debatir con él.

Ahora se llevan más las ruedas de prensa en la calle, en el lugar donde se quiere denunciar una deficiencia o destacar un logro, con esos micrófonos en un atril que quedan impostados. Es atrezzo a base de mobiliario urbano, que no es lo mismo.

Por eso se agradece que Díaz haya recuperado esa vieja práctica del uso del atrezzo o utilería en sala, tan propio del teatro, que otros deberían copiar. Por ejemplo, las ruedas de prensa de su compañera la teniente de alcaldesa de Economía, Laura Álvarez, podrían acompañarse de un calcetín vacío, enorme por supuesto, que representase el mal estado de las arcas municipales que -también por supuesto- no es culpa suya sino de los gobiernos anteriores. Paco Camas, el concejal de Cultura que pelea por la Capitalidad Cultural Europea y el Museo de Lola Flores, está tardando ya en encargar a un fallero valenciano unos pendientes enormes como los que perdió 'la Faraona' de San Miguel cuando acudió a un programa de televisión y así poder explicar mejor lo que puede acabar perdiendo Jerez. De igual manera, en la oposición pueden tomar buena nota y, desde el PP, responder al adoquín de Díaz con un saco de cemento y una pala de alquitrán, no sea que aún haya ciudadanos que no sepan de qué estamos hablando. Y si concretamente es Antonio Saldaña, el objeto sobre la mesa lo dejo a la imaginación del lector.

Porque, en el fondo, este atrezzo político es como el emoticono que usamos a diario en las conversaciones por redes sociales para enfatizar lo que queremos decir. Y tal vez no nos hayamos dado cuenta aún, pero nosotros mismos, los ciudadanos de a pie, hemos quedado como el atrezzo necesario para el teatro de los políticos que nos gobiernan.

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