Editorial

Un avión de bajos vuelos

EL avión de transporte militar A400M, cuyo ensamblaje iba a convertir a Sevilla en el tercer polo aeronáutico de Europa junto a los creados por el consorcio aeroespacial europeo Airbus en Toulouse y Hannover, no deja de acumular retrasos y su futuro es incierto tras la nueva demora de tres años anunciada por el presidente de EADS, Louis Gallois. Estamos asistiendo a un doble discurso. Oficialmente se proclama que el programa sigue en pie y que ningún país ha cancelado los pedidos comprometidos. Internamente, sin embargo, ha trascendido la nota del máximo mandatario del consorcio a los empleados, en la que confesaba que la situación era crítica y que el A400M estaba poniendo incluso en peligro el futuro de la propia compañía. Por eso sorprende el optimismo oficial en Andalucía y en España, donde se minimizan los efectos sobre el sector aeronáutico sevillano y andaluz de este nuevo retraso en el montaje del que se proyectó como el avión de transporte militar del siglo XXI. Aunque las empresas auxiliares estaban aún tomando posiciones para beneficiarse de los contratos y subcontratas ligados al avión, y por eso la demora no les ha afectado de lleno, sí hay casos en que se han realizado importantes inversiones que pueden comprometer la viabilidad de algunas compañías. Cabe citar, por ejemplo, las que ya han construido un almacén logístico destinado casi exclusivamente al A400M y que ahora, sin nada que ensamblar, se quedará vacío durante tres años. O el inmenso hangar levantado con el único fin de pintar con los colores de camuflaje el aparato militar y donde sólo ha dado tiempo a colorear el prototipo. De pronto ha caído un espeso manto de silencio oficial sobre el denominado Centro de Excelencia de Simuladores de Vuelo y Entrenamiento de Tripulaciones de Vuelo y Mecánicos de Mantenimiento, que con una inversión de 82 millones de euros se iba a construir junto a la planta de montaje y del aeropuerto de San Pablo este mismo año. Se anunció que esta escuela de pilotos iba a formar anualmente a mil alumnos y que generaría una riqueza de entre 6 y 8 millones de euros por año. Los tres años de retraso del programa ya suponen una pérdida de 24 millones de euros. Y sin A400M que ensamblar también se paraliza la ampliación de Aerópolis, el parque tecnológico aeroespacial de nuestra comunidad. Como se ve, el nuevo y muy grave retraso en el desarrollo del avión de transporte militar deja demasiadas cosas en el aire en Andalucía.

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