Andalucía es una balsa de estabilidad política. Así lo refleja el barómetro del Centro de Estudios Andaluces publicado esta semana. Si hubiera elecciones nos quedaríamos prácticamente como estábamos: el PSOE ganaría, pero no le serviría para nada y Juanma Moreno podría abordar otro mandato como presidente de la Junta. Pero es una balsa inestable. Algunas cosas se mueven y podrían señalar algunas tendencias que conviene no perder de vista. Señalemos algunas casi a vuela pluma. La primera es que un año después de que la maquinaria propagandística de la Junta se pusiera en marcha y empezara un goteo continuo de escándalos el PSOE se mantiene igual que en las elecciones de diciembre de 2018. Es decir, ni la manipulación de las listas de espera, ni las vacunas de la gripe que desaparecen, ni las cajas fuertes ocultas con documentos comprometedores, ni tan siquiera las duchas de hidromasajes ocultas tras las estanterías han hundido sus expectativas electorales, insuficientes para gobernar, pero suficientes para ser el partido más votado. Tampoco lo ha hecho la sentencia de los ERE, estigmatizado como el caso de corrupción más grave de la democracia española. No puede decirse lo mismo de su líder: Susana Díaz tiene la valoración más baja que se le recuerda y se sitúa, junto al juez de Vox Francisco Serrano, a la cola de la estimación popular de los dirigentes políticos. Sumen los dos datos los socialistas que tengan que hacerlo y reflexionen.

Segunda consideración: Andalucía tiene un presidente. Juanma Moreno ha ganado terreno y hoy es un referente de su partido reconocido en toda España. La valoración de Moreno crece por encima de un punto y se sitúa en 5,44, siendo el único que aprueba. Su moderación, pragmatismo y habilidad para mantenerse al margen de las polémicas más bizarras le han beneficiado y hoy es una figura imprescindible en su partido y en la política andaluza. Si no se producen catástrofes sobrevenidas, tiene muchas papeletas para aspirar en buenas condiciones a una segunda legislatura en compañía de los mismos que hasta ahora.

Pero ojo, porque en las compañías sí que están produciéndose movimientos telúricos de consideración. Siguiendo la tendencia nacional, Vox crece y crece, y Ciudadanos baja y baja. Y eso sí supone un cambio sustancial en los delicados equilibrios en los que se mueve la mayoría de gobierno en Andalucía. Habrá que estar atentos a los próximos meses.

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