Tribuna de opinión

Asociación 'Jerez por Santiago'

Algo más para el barrio de Santiago

DESDE hace ya algunos años en muchas ciudades se están sustituyendo las antiguas lámparas de vapor de sodio por otras de tecnología Led ya que su menor consumo energético aporta un gran ahorro a las arcas municipales. A este ahorro hay que añadir el que genera la mayor durabilidad de su vida útil. Estos dos beneficios justifican, por si solos, que se estén realizando en muchas ciudades una transición progresiva hacia un alumbrado público con este tipo de iluminación. En Jerez, siguiendo estas tendencias universales, el municipio ha decidido actualizar el alumbrado público en algunas de sus calles. Precisamente desde hace unos días vemos como en las plazas de Santiago y la Merced y en las calles Ancha, Merced y Muro se están cambiando las tradicionales lámparas por las de esta nueva tecnología.

Nos dicen que a este cambio de lámparas se unirá un sistema de telegestión en la nube que permitirá que puedan ser controladas a distancia en intensidad y diseño. También vemos cómo se está efectuando la instalación necesaria para iluminar ornamentalmente las fachadas del templo de Santiago y Merced y los lienzos de las murallas de la calle Ancha y de la plaza de la Merced. Esta instalación permitirá, también con bajo coste, ver estos monumentos en todo su esplendor cuando la luz del día haya dado su fin y las sombras de la noche los semioculten. Por el Diario de Jerez hemos sabido, también, que se han iniciado los trámites para expropiar varias fincas de la calle Muro tras la que se oculta la muralla de Jerez a fin de dejar visto el lienzo de dicha muralla. Nos hemos enterado – por el Diario de Jerez igualmente - que el ayuntamiento trabaja en la recuperación de los jardines de la calle Cristal a través de una inversión con fondos europeos específicos. Son estas, cuatro buenas actuaciones municipales que merecen ser aplaudidas y que desde la asociación ‘Jerez por Santiago’ celebramos.

Respecto a la primera hay que decir que es evidente el ahorro que generará la sustitución de lámparas, ahorro que redundará en beneficio de todos los jerezanos y, como no, en el de los vecinos del barrio de Santiago. Respecto a la segunda actuación habría que señalar que esta iluminación ornamental aportará en la noche una mayor apariencia espacial a las fachadas de los templos de Santiago y Merced y decorará las antiguas murallas y los espacios en los que se sitúan convirtiéndolos en zonas de atracción social y turística. Sin embargo, respecto a los beneficios que puedan aportar al barrio los ya muy viejos proyectos de recuperación de los lienzos de muralla de la calle Muro y de la jardinería de la calle Cristal habrá que esperar algún tiempo hasta ver como se resuelven los dificultosos expedientes que les afectan.

La alcaldesa en reciente visita al barrio dijo que cuando concluya esta fase de iluminación el barrio de Santiago se revitalizará desde el punto de vista económico, social, turístico y cultural. No queremos entrar en polémica con aquellos que al confeccionar este proyecto fijaron metas tan altas, pero pedir a la sustitución de las luminarias de varias calles y a la iluminación ornamental de las fachadas de cuatro monumentos que revitalice económica, social, turística y culturalmente a un barrio como el barrio de Santiago es mucho pedir. Es muy evidente, por el contrario, que tras la iluminación de estas calles y fachadas quedaran intactos los problemas económicos, sociales y culturales que existían en este barrio antes de empezar las obras.

En lo que afecta al urbanismo sabemos que seguirán existiendo casas abandonadas, solares llenos de vegetación, de ratas y de suciedad. Es más, con la nueva iluminación que se proyecta es posible que aun quede más patente, si cabe, la ruina y abandono que presentan muchas de las casas de esas mismas calles que se iluminan pues se verá más su abandono y deterioro y se verá más la basura que se acumula en muchos de sus solares abandonados.

Con seguridad, al reclamo de esta iluminación, muchos recorrerán otras calles del barrio y les quedará de manifiesto las idénticas circunstancias en las que se encuentran muchas de las casas de la calle Taxdir, Asta de Santiago, Nueva, Cantarería, Santa María de la Merced, Cristal, Carpinteros, Lealas, Juan de Torres, Moraito Chico, Marqués de Cádiz y de otras tantas y tantas de esta zona. Calles y calles en las que verán casas abandonadas por sus dueños o inquilinos, casas semiderruidas y con fachadas tapadas por la vegetación que las inunda y se verán igualmente en esas mismas calles solares sin vallar llenos de inmundicia y de matorrales que lo ciegan; se verá, en fin, un barrio abandonado en su mitad por los vecinos que lo habitaban y en proceso de abandono por la otra mitad que lo habita.

Todo Santiago sabe que los problemas de este barrio no se resolverán solo iluminando sus calles y monumentos, ni tan siquiera recuperando sus murallas o la jardinería de un solar municipal (si es que estos pudieran recuperarse alguna vez). Con esta actuación quizás se logre deslumbrar momentáneamente al turista o al contribuyente, pero más tarde se dejará ver la desgana de muchos de los propietarios de las fincas abandonadas y la decidía de sus gobernantes; de unos por no tener sus casas adecentadas y de otros por no tomar las medidas necesarias para evitarlo.

El problema de este barrio es tan grave que solo se resolverá actuando drásticamente sobre él con un programa global, urgente y muy meditado. La solución para salvar al barrio de Santiago es hacer un plan para atraer al futuro habitante. Santiago no quiere un barrio ocupado solo por turistas, un barrio en el que solo se puedan mostrar las fachadas iluminadas de sus edificios y monumentos; quiere un barrio sobre todo y por encima de todo lleno de vecinos, con casas bien dotadas, comercios, transporte público, aparcamientos y todos los servicios urbanos necesarios. Una vez logrado esto, bienvenido sea el turista que nos visita.

Precisamente, solo hace unos días, el presidente de la recién creada asociación de la calle Nueva y Cantarería, don Ramon Soto, nos advertía en el Diario de Jerez del estado de abandono de ambas calles y de la necesidad de recuperar la vida feliz de sus vecinos. Para lo cual, decía, que se hacía necesario mejorar los servicios públicos, parar el continuo deterioro de su patrimonio y acabar con el foráneo tráfico de drogas. Nos unimos a él en sus peticiones y propuestas y las hacemos nuestras desde este escrito.

A esto añadimos que desde la asociación ‘Jerez por Santiago’ creemos que la única forma de iluminar definitivamente el barrio de Santiago es rehabilitando y renovando sus construcciones residenciales. No hay que llevarse a engaño con falsas ilusiones o con falsas esperanzas imaginando que esta iluminación vendrá a traer nuevos y numerosos beneficios, pues de nada sirve iluminar las calles de un barrio abandonado, aunque esté lleno de edificios singulares, si este abandono arrastrará en su ruina incluso a sus propios monumentos.

La única forma de revitalizar el barrio es consiguiendo que la gente vuelva a vivir en él y para ello es necesario que sus solares se cambien por viviendas, que sus fincas en ruinas se rehabiliten para apartamentos turísticos, viviendas, restaurantes, bares, locales de negocio, etc. Que la vida fluya con normalidad, que haya orden y limpieza en sus calles, que se renueven los pavimentos de las aceras y calles, que se planten árboles, que se creen jardines y parques, que se mejore el servicio de limpieza y que se renueve la iluminación de sus calles y monumentos.

Es imprescindible, también, que el municipio ponga en valor a sus abandonados edificios y solares; bien cediéndolos temporalmente a otras instituciones o inversores, bien vendiéndolos o alquilándolos para nuevas actividades lucrativas. Pero sobre todo y por encima de todo el municipio deberá favorecer con incentivos municipales a aquellos que construyan en él mediante medidas que animen a hacerlo, que premie con incentivos a aquellos que se animen a volver a vivir en él o a instalarse por primera vez. Entre estos incentivos podrían estar la exención de las tasas de licencia municipal de construcción a quien construya en alguno de sus solares o a quien rehabilite alguno de sus edificios en ruina o incluso para aquel otro que quiera montar un negocio. Quizás esté también entre estos incentivos la exención de ICIO o la subvención del IBI durante un periodo determinado de tiempo a aquellos habitantes que hayan invertido en sus viviendas. Esto quizás no sea tan visible y propagandístico para los munícipes, pero puede dar frutos permanentes, incluso riqueza al ayuntamiento a largo plazo.

Tras adoptar estas u otras medidas que incentiven la construcción en la zona el Ayuntamiento deberá publicitar ampliamente las medidas adoptadas con el objeto de crear el ambiente propicio entre los inversores y particulares para construir. Con estos incentivos quizás se decidirían muchos promotores a construir en el barrio. Quizás muchos, al amparo de estas medidas municipales, se puedan decidir a construir en el solar ocupado por Cartonajes Tempul o en algún otro del barrio.

Desde la asociación ‘Jerez por Santiago’, sin dudarlo, apoyaríamos todas estas propuestas y muchas otras más siempre que vinieran encaminadas a este fin. Por eso, desde estas líneas pedimos a los munícipes responsables de urbanismo que no cierren esta iluminación en falso y que muy por el contrario sigan tomando todas las medidas que estén a su alcance para que a su vista muchos se animen a invertir en este barrio. Si esto se logra quizás evitaríamos ver en poco tiempo la muerte de un barrio.

Ojalá sea así.

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