El camino

Francisco Abuín

El camino

No, no es el camino que señala san Josemaría Escrivá. Es otro más sencillo, tal vez más simple, menos dogmático. Es el que desde hoy lleva por caminos y senderos a más de un millar de jerezanos hasta la Blanca Paloma en su anual encuentro con Ella. Sí, sólo con Ella, sin más complejidades. Es el Rocío que cada año, desde hace muchos, trata de sacudirse los estereotipos que le han llevado por unas 'rodás' ajenas a la verdad que mueve a echarse cuatro días de romería a la gente bendecida con la sencilla fe rociera. En los últimos años, por mor de la crisis, todo esto se ha redimensionado. Y sigue en ese ajuste dejando atrás tiempos pretéritos en los que 'rocieros', con comillas, venían con un extraño poderío y con alardes de unas grandezas falsas y efímeras compradas sólo con el vil metal. Es el Rocío de Jerez, de gente sencilla, de gente sabia, el de aquéllos ya con almas encallecidas por la vida y otros, niños y jóvenes, que saborean sus primeros rocíos, todos dispuestos a disfrutar y también a descubrir que echarse al Coto es como seguir un sendero señalado por la Señora, un paraíso de la naturaleza en la que Dios se expresa con los pinceles más hermosos de la creación. En la romería se bebe, se canta -muy bien por cierto-. También se reza, se llora en emociones cristalizadas en lágrimas que se derraman por rostros jóvenes y viejos. ¿Por qué? Es el camino. Ese que llama la atención más allá de nuestras fronteras, el que atrae a gente dispar y diversa, el que acoge a alguno que profesa un credo diferente pero que toma su hatillo y se echa a caminar. Claro que se bebe y se canta, es un camino de alegría, de encuentro con Ella. Tanto se quiere esto que, como dice la letra de las añejas sevillanas, 'quiero morir en las marismas, quiero que allí me entierren, bajo la sombra de un pino y entre los lirios celestes'. Hacia allí nos vamos junto al 'Simpecao morao' que desde 1932 reúne a los que quieren a la Virgen. Sin más; sin carteras más henchidas o más flacas, allí no hay 5 estrellas ni spas. Sólo devoción y alegría por estar más cerca de Ella.

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