Entre paréntesis

Rafael Navas

rnavas@diariodejerez.com

Tres campañas en una

Visto lo visto, nos deberíamos ahorrar las próximas campañas electorales municipales y generales. En cuanto a las europeas, bueno, da igual, que eso, tristemente, es como si no fuera con nosotros desde hace tiempo. Estamos asistiendo estos días a un espectáculo similar al de un circo de tres pistas. Con la excusa de las elecciones del 2 de diciembre, que son autonómicas andaluzas, nos están lloviendo toda clase de mensajes a los ciudadanos: los regionales, los nacionales y hasta una avanzadilla de los municipales. Todos a la vez. Una buena parte de culpa de todo esto la tiene la costumbre de los grandes partidos de hacer 'bajar' (qué rabia me da usar esta palabra por su connotación peyorativa antes que geográfica) a Andalucía a sus líderes nacionales.

Y, claro, montan en un Ave desde Madrid y luego en un coche oficial desde Sevilla a un dirigente político y le dicen que tiene que hablar en Jerez, o en Paterna, y la criatura, que no sabe dónde caen la calle Algarve o el bar Rufino, se dedica a hablar de Pedro Sánchez, de Pablo Casado, de Albert Rivera, de Pablo Iglesias, de Cataluña, los bancos y la reforma de la Constitución. El mismo discurso que dio la semana pasada en una reunión con militantes de las juventudes de su partido en Langreo y el mismo que repetirá en un congreso de pesca con mosca en el delta del Ebro. Esta semana vino a Jerez Andrea Levy (PP) y dijo que el 2-D es una ocasión para censurar al Gobierno de Pedro Sánchez.

Eso sí, de vez en cuando tanta incursión 'paracaidista' se ve felizmente arropada por un representante político o institucional que baja el balón al pasto y anuncia, qué casualidad, una nueva inversión para la ciudad. Ha sido el caso esta semana de la obra de mejora de la A-2003 de Jerez a Estella del Marqués, una vía de alta peligrosidad y cada vez más intensidad de tráfico que lleva años demandando un arreglo. Cantan estas cosas, cantan mucho, aunque los ciudadanos las valoran algo porque al menos llegan cuestiones que les atañen directamente.

¿Y hasta qué punto un simple acto municipal como una visita de concejales a un barrio puede condicionar el voto en unas autonómicas? Por lo visto, mucho. Las juntas electorales están prohibiendo cualquier acto a nivel local que se considere puede ser considerado electoral. De nuevo, nos pasamos de frenada. Si un concejal lleva visitando barriadas desde que comenzó el mandato municipal, ¿tiene que dejarlo ahora porque hay elecciones andaluzas? ¿Se quedarán en sus despachos los consejeros cuando lleguen las elecciones locales? Es una consecuencia más de la manía de mezclarlo todo y de querer ser más puristas que nadie.

Realmente, casi todo está unido. ¿O es posible hacer política local sin contar con las leyes autonómicas o estatales? ¿Puede un candidato a parlamentario andaluz realizar su labor sin saber qué opina un alcalde al que le afectan sus decisiones? Con los mítines ya en los libros de Historia y las redes sociales hasta en la sopa, cualquier campaña electoral dura todo el año. Así que ojo el próximo 2 de diciembre a la hora de elegir las papeletas en el colegio electoral. Son andaluzas. Aunque a veces no lo parezca.

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