TRIBUNA LIBRE

Juan De La Plata / Presidente De La Cátedra De Flamencología

Se casa un poeta

TAL día como hoy, hace cincuenta años, se casaba en la iglesia parroquial de Santa Ana el poeta y periodista jerezano Manuel Ríos Ruiz, con la señorita asturiana criada en la barriada de La Plata, Argentina Sastre; Tina, para la familia y los amigos. Y con cuyo breve y cariñoso diminutivo, el poeta editaría por entonces una colección de pequeños libros de juveniles versos.

Manolo Ríos, un modesto y sencillo muchacho, vecino de la calle Lealas, criado en el cortijo de Frías, aunque nacido en la calle Juan de Torres, en la casa del horno, donde los dueños no dejaron que el Ayuntamiento colocara hace años una placa recordatoria de tal efemérides, titularía 'Tiempo niño' su primer librito con infantiles versos, a lo que este cronista tendría el honor de ponerle un cariñoso prólogo, vaticinando cuan grande sería su obra y qué importante su poesía, hoy día laureada con numerosos premios y, sobre todo, con el nacional de literatura que le entregara en solemne fecha el mismísimo rey de España, cuando aún era príncipe.

Y al mismo tiempo que cultivaba la lírica, y fundaba un club internacional de poesía, que le pondría en contacto con poetas de medio mundo, el joven Manuel Ríos, se instruía en las lides periodísticas, practicando en la prensa local la entrevista, el artículo y el reportaje, que le abrirían, poco más tarde, en plena juventud, las puertas de importantes rotativos de la capital de España, a donde se trasladaría con su joven esposa, en busca de nuevos y más ambiciosos horizontes.

En Madrid, Ríos Ruiz escribiría en periódicos de difusión nacional y se codearía con la llamada crema de la intelectualidad, tratando a escritores y poetas de primera línea, desde la redacción de la prestigiosa 'Estafeta Literaria' y en los salones del aristocrático Ateneo, mientras no dejaba de escribir y publicar un libro tras otro. Al mismo tiempo que ponía en valor sus conocimientos del arte jondo, produciendo los primeros discos de María Vargas, de Manuel Agujeta y de otros sabios cantaores de nuestra tierra. Versos, libros, discos de cante, conferencias, recitales, toda una vida rica en aventuras, jalonada de premios, conseguidos dentro y fuera de nuestras fronteras; mientras iban pasando los años dedicados a una tranquila vida familiar, junto a la esposa que un día se uniera a él, aquí, en su Jerez del alma, un 5 de julio de 1962, ante el altar de la Señora Santa Ana. Hace exactamente cincuenta años.

Un poeta se casa, para toda la vida. Y como él mismo escribiera, en uno de sus versos, "Sabed que me casé y que ahora tengo doble sangre que amar". Ojalá y que estas bodas de oro se conviertan, dentro de diez años, en bodas de diamante. Tina, Manolo: ¡Felicidades!

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