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Tribuna cofrade

José Castaño Rubiales

Hermano de Jesús Nazareno

No faltaré esta noche de Jesús

Fotografía antigua de los hermanos de Jesús Fotografía antigua de los hermanos de Jesús

Fotografía antigua de los hermanos de Jesús

Como cada Noches de Jesús desde el año 1948, setenta y un años, igual que hacia mi madre mientras preparaba su farol que iluminaria a Jesús y Él alumbraría su vida y la llenaría de esperanza,  me volveré a vestir de Hermano de Jesús.

Lo haré con la misma esperanza, que ella hacía continuamente, para superar las muchas dificultades que padecía para poder alimentar los cuerpos y las almas de sus hijos, a los que desde pequeños, enseñó a querer a Jesús y a su Santa Madre, diciéndoles que jamás les volviesen las caras.

Los prolegómenos de las Noches de Jesús se convertían en la mayor y mejor catequesis que una mujer sin cultura, ni formación religiosa, dictaba con amor a sus hijos, con sus más profundas devociones.

Pasaron los años siendo fieles a sus enseñanzas y devociones, y luego sería  mi esposa, quien me tendría planchado el hábito de Jesús, y mientras ceremonialmente, con cierto nerviosismo, me revestía como Hermano de Jesús, les rememoraba las grandes y profundas devociones de su abuela. Ella, hiciese calor o frio, iba continuamente a San Juan de Letrán para rezarle a Jesús, y agradecerle que sus hijos no padecían sus mismas necesidades, y que ellos les habían imitado, queriéndoles tanto como ella.

Por eso, la Noche de Jesús de esta Semana Santa, aceptando las circunstancias imprevistas e indeseadas de no poder hacer Estación de Penitencia, como de costumbre  a las dos de la madrugada, comenzaré a ponerme el hábito Jesús junto a mis hijos y nietas, recodaremos a la abuela Ana, y nos dispondremos a rezar la Corona Dolorosa como es costumbre en Jesús antes de salir la procesión a las calles de Jerez.

Las nietas encenderán sus faroles y nosotros, en silencio, comenzaremos a rezar el Vía Crucis y mentalmente acompañaremos a Jesús y a la Señora del Traspaso por unas calles más amargas que nunca.

Será nuestra compañía ir caminando y pidiendo a Jesús que cure todos los males de la humanidad y tenga piedad de nosotros.

De esta manera tan imaginaria como devocional, celebraré los setenta y dos años caminando junto a Jesús y a su Santa Madre como Hermano de Jesús.

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