HAY momentos en los que la realidad se retuerce de tal forma que lo blanco se confunde con el negro. Que los principales partidos de Jerez, PSOE y PP, debatan de forma airada en un pleno municipal no es motivo de asombro, es más, ya se puede considerar algo obligado. Que dicha discusión verse sobre la privatización de un servicio público como el cementerio tampoco, pero donde surge la sorpresa es en el preciso momento en que se averigua que el partido progresista es el que aboga por dicha privatización mientras que es el conservador el que mantiene la postura justamente contraria. Sea como fuere, no estaría de más que se garantice que el nuevo rumbo del camposanto no repercutirá en los castigados bolsillos de los ciudadanos.

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