A rienda suelta

Carlos Piedras / / Cpiedras@diariodejerez.com

Una ciudad de lujo

JEREZ es una ciudad de lujo, eso es sabido. ¿Qué es lo primero que oye un recién llegado a Jerez? Pues que Eré é lo mehón der mundo (tal y como se escribirá dentro de 200 años, con el aplauso de los nietos de los nietos de los actuales dirigentes), vamos, Mónaco, pero con dos o tres monumentos. Claro, eso hay que pagarlo. Y se paga. Ahí está ese fantástico IBI con el que hay que contribuir por unas viviendas que, posiblemente, ahora valgan de media un 30 por ciento menos que cuando se hizo la tasación, que aquí la oportunidad la pintan calva. El autobús, en buena lógica, vale más que en Madrid, que para eso tiene esa frecuencia tan estupenda y se disfrutan de las vistas de esta bendita ciudad (como dicen los cursis que retransmiten la Semana Santa). ¿Y las cervezas o los vinos, a precio del barrio de Salamanca pero sin aperitivo? Hombre, eso no es caro, eso es tronío. El lujo de vivir en Jerez. Y claro, hay que pagarlo...

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