Alto y claro

José Antonio Carrizosa

jacarrizosa@grupojoly.com

Es el clima, estúpido

En esta Europa cada vez más desnortada y con menos papel en el mundo, Alemania siempre le lleva una cabeza de ventaja al resto y enseña el camino por dónde antes o después iremos el resto. Las elecciones del domingo pasado, que marcaron la salida de Angela Merkel de la Cancillería, son importantes porque significan el final de último liderazgo sólido que veremos en el continente en bastante tiempo y porque han introducido como prioridad absoluta un elemento que hasta ahora lo estaba de forma más o menos marginal: la lucha contra el cambio climático y las políticas medioambientales. Es cierto que la campaña electoral se desarrolló bajo la presión ambiental que supusieron en el país las tremendas inundaciones de después de verano. Pero, aunque no hubiera sido así, el deterioro del clima y los fenómenos extremos que cada vez con más frecuencia provoca ha dejado de ser preocupación de colectivos ecologistas muy concienciados para estar en el horizonte de toda la sociedad. Y no va a ser una cuestión coyuntural: basta echarle un vistazo a los ocurrido este verano con incendios forestales de una violencia nunca vista o temporales de agua que causan daños enormes. Aquí mismo en Andalucía el fuego que arrasó Sierra Bermeja y que sólo una lluvia providencial pudo meter en vereda y la gota fría que causó estragos en la zona costera de Huelva han sido una tarjeta de circunstancias trágicas que cada vez no van a preocupar y a ocupar más.

Volvamos a la manida frase que los estrategas de Bill Clinton lanzaron en la campaña electoral de Estados Unidos que lo enfrentó a Bush padre: es la economía, estúpido. Cámbiese economía por medio ambiente y tendremos el eje sobre el que va a girar, no en exclusiva, pero sí de forma prioritaria, el futuro de la política mundial. Alemania señala y Europa debería seguir esa senda para demostrar que aquí, a pesar de los pesares, los valores y la visión a largo plazo son capaces de imponerse la mediocridad política del día a día. Ocupe quien ocupe finalmente la Cancillería de Berlín deberá tener muy clara una serie de prioridades que van a estar en el centro de las negociaciones para formar Gobierno. En España, como en el resto de Europa, hasta ahora no ha habido una conciencia medioambiental clara ni los partidos mayoritarios se han dedicado a ello más allá de algún pronunciamiento ocasional y buenista. Como en tantas cosas, vamos tarde y, sin necesidad de ponerse apocalípticos, hay motivos para afirmar que los acontecimientos ya nos han superado.

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